El clásico más emblemático del rugby mundial podría escribir un nuevo capítulo lejos de sus territorios históricos. El cuarto y último test de la serie entre Sudáfrica y Nueva Zelanda tiene altas probabilidades de disputarse en Estados Unidos, una decisión que apunta tanto a lo deportivo como a la expansión estratégica del juego.
Los Springboks recibirán a los All Blacks en una serie inédita de tres partidos en suelo sudafricano —Ellis Park, DHL Stadium y FNB Stadium— en lo que será el primer enfrentamiento en formato serie entre ambas potencias desde 1996. Sin embargo, el foco empieza a correrse hacia el cierre de la gira: un cuarto test en sede neutral.
Aunque inicialmente se barajaron opciones como Dublín o Londres, informes provenientes de Sudáfrica indican que SA Rugby y NZ Rugby están cerca de cerrar un acuerdo para que Estados Unidos sea el escenario elegido. El objetivo es claro: aprovechar el creciente interés del público norteamericano y potenciar el desarrollo del rugby de cara al Mundial de 2031.
El antecedente inmediato refuerza la apuesta. En noviembre de 2025, cerca de 60.000 espectadores colmaron el Soldier Field de Chicago para el duelo entre los All Blacks e Irlanda, confirmando que el mercado estadounidense responde a los grandes eventos. Nueva Zelanda, en particular, ve en estos partidos una oportunidad clave para consolidar su marca fuera del hemisferio sur.
Tanto Sudáfrica como Nueva Zelanda ya cuentan con experiencia jugando en EE. UU., aunque esta vez el contexto sería distinto: no se trataría de un amistoso o un test aislado, sino del posible partido definitorio de una de las rivalidades más intensas del deporte.
Los cruces entre Springboks y All Blacks en sedes neutrales han sido escasos fuera de los Mundiales, lo que convertiría a este encuentro en un hecho histórico. Si se confirma, no solo marcará un hito competitivo, sino también un paso simbólico en la globalización del rugby de alto nivel.








