La salida repentina de Scott Robertson como entrenador de los All Blacks no lo mantendría mucho tiempo fuera del radar del rugby internacional. Según informa The Times, el actual técnico neozelandés aparece como uno de los principales candidatos para convertirse en el nuevo entrenador en jefe de Harlequins, equipo de la Gallagher Premiership.
Robertson, de 51 años, fue despedido recientemente de su cargo en Nueva Zelanda luego de una revisión de fin de temporada, en la que —de acuerdo a distintos reportes— jugadores de alto rango expresaron su descontento con su gestión. La decisión puso fin de manera anticipada a un contrato de cuatro años, a apenas 20 meses de la próxima Copa del Mundo.
Los Harlequins atraviesan un momento complejo. Tras la salida de Danny Wilson, quien dejó el cargo de entrenador principal para sumarse al staff de Gales bajo la conducción de Steve Tandy, el equipo quedó en manos de Jason Gilmore. Sin embargo, los resultados no acompañaron: Quins ganó solo dos de nueve partidos en la actual temporada de la Premiership.
Ante este panorama, el club londinense busca un entrenador en jefe a largo plazo, capaz de devolver estabilidad a una institución que tuvo cinco entrenadores principales en los últimos ocho años, pese a haber sido campeona de la Premiership en 2021.
Más allá de su salida anticipada de los All Blacks, el currículum de Robertson a nivel clubes lo posiciona como una opción muy atractiva. Durante su etapa como head coach de Crusaders, logró un récord histórico al conquistar siete títulos consecutivos de Super Rugby, consolidándose como uno de los entrenadores más exitosos de la era profesional.
Ese respaldo deportivo hace que, pese al abrupto final de su ciclo en Nueva Zelanda, no falten interesados en contar con sus servicios.
La partida de Wilson a Gales no estuvo exenta de polémica. El CEO de Harlequins, Laurie Dalrymple, expresó públicamente su malestar por la forma en la que se produjo la salida del entrenador, apuntando contra la Unión Galesa (WRU).
“Hemos llegado a un entorno en el que las uniones pueden intervenir, tomar prestados empleados, desestabilizarlos y luego venir a buscarlos cuando los clubes están en una posición vulnerable”, declaró Dalrymple a The Telegraph.
El directivo explicó que Wilson se fue de gira a Japón con Gales a fines de junio y que recién en septiembre el club tuvo contacto formal con la WRU, cuando aún seguía siendo empleado de Harlequins.
En ese contexto, Gilmore quedó al frente de un proyecto que no diseñó, una situación que Dalrymple describió gráficamente: “Le dimos las llaves del coche de otra persona y le pedimos que lo condujera y lo mantuviera en buen estado”.
Con Harlequins urgido de estabilidad y Scott Robertson disponible en el mercado, el escenario parece propicio para un nuevo capítulo en la carrera del ex entrenador de los All Blacks. Su posible llegada al rugby inglés sería uno de los movimientos más resonantes del mercado de entrenadores en el hemisferio norte.








