La salida anticipada de Scott “Razor” Robertson como head coach de los All Blacks sigue generando impacto en el mundo del rugby neozelandés. Confirmada el jueves tras una exigente revisión de fin de temporada por parte de New Zealand Rugby (NZR), la decisión provocó una ola de reacciones entre ex jugadores, entrenadores y analistas, muchos de ellos sorprendidos por el desenlace.
Robertson había asumido el cargo luego del Mundial de Francia 2023, en reemplazo de Ian Foster, con contrato vigente hasta la Copa del Mundo de Australia 2027. Durante su ciclo, los All Blacks ganaron 20 de sus 27 tests, aunque también sufrieron golpes duros, como la histórica derrota 43-10 ante Sudáfrica en Wellington el año pasado. A esto se sumaron versiones de malestar interno en el plantel, un factor que terminó pesando en la evaluación final.
Una de las voces más fuertes fue la de Sir John Kirwan, leyenda del rugby neozelandés, quien expresó su empatía con Robertson pero respaldó el proceso liderado por el presidente de NZ Rugby, David Kirk.
“Obviamente ha llevado a cabo un proceso exhaustivo; no haría esto sin un análisis profundo”, señaló Kirwan.
Y agregó una frase que resume la cultura All Black: “Si es la decisión correcta, entonces nadie es más grande que la camiseta All Black. Nadie. La camiseta siempre debe ser lo primero”.
Sin embargo, Kirwan también pidió contemplar el costado humano de la decisión, recordando su propia salida de los Blues en 2015 tras años de fuerte presión.
“He estado en una situación similar y es desgarrador para las personas involucradas. Mis condolencias están con Razor. Solo quiero que todos comprendan el factor humano”.
Otro que se mostró impactado fue el ex capitán Taine Randell, quien recordó que no es la primera vez que un entrenador All Black es despedido antes de tiempo.
“Me quedé muy sorprendido… pero no es algo inédito”, explicó en diálogo con RNZ.
Randell contextualizó la decisión dentro de una serie de cambios profundos en la estructura dirigencial: “La destitución de Razor es solo el último de una serie de cambios masivos en New Zealand Rugby. La unión que tenemos hoy es muy diferente a la de hace 12 meses, y sinceramente, no podría haber sucedido lo suficientemente pronto”.
En el programa The Breakdown de Sky Sports, varias figuras históricas analizaron el impacto de la noticia. El ex wing Jeff Wilson fue claro: “No creo que Scott Robertson sea un mal entrenador. A veces las cosas no funcionan, y esta es una de ellas”.
Wilson apuntó al clima interno del equipo: “Empiezas a oír sobre el malestar de los jugadores. Ardie Savea, uno de los líderes del equipo, estaba claramente descontento. No parecían un equipo conectado dentro de la cancha, ni una concentración feliz fuera de ella”.
En la misma línea, Justin Marshall confesó que la noticia lo dejó “boquiabierto”: “Sabía que habría consecuencias tras la revisión, pero no esperaba una rescisión anticipada del contrato. Pensé que el proceso le daría al entrenador la oportunidad de corregir el rumbo”.
“Lo que haya surgido de esa evaluación fue lo suficientemente fuerte como para llegar a este punto. Sinceramente, no lo podía creer”.
El ex fullback Mils Muliaina también expresó su asombro, relatando que se enteró de la noticia mientras realizaba tareas cotidianas: “Estaba cortando el césped y no podía creerlo. Pensé que era clickbait, pero no. Es una decisión muy arriesgada”.
Con la salida de Robertson confirmada, el foco ahora está puesto en su reemplazante. Jamie Joseph, actual entrenador de los Highlanders y responsable del equipo All Blacks XV el año pasado, aparece como el principal candidato.
Jeff Wilson fue contundente al respecto: “Hablarán del proceso y de hacer las cosas bien, pero sería difícil creer que Jamie Joseph no sea el indicado”.
Mientras NZ Rugby avanza en la búsqueda de un nuevo head coach, el rugby neozelandés atraviesa uno de los momentos más convulsionados de los últimos años, con decisiones fuertes, cambios estructurales y una camiseta que, una vez más, se impone por encima de los nombres.
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