La decisión de la Welsh Rugby Union (WRU) de convertir a Y11 Sports & Media en el postor preferido para hacerse cargo de Cardiff Rugby desató una fuerte reacción entre los fanáticos de Ospreys y del propio Cardiff, quienes calificaron la medida como “vergonzosa” y “despreciable”.
La noticia, conocida el lunes por la noche, indica que la WRU entrará en un período de exclusividad para cerrar el acuerdo con Y11, algo que podría concretarse la próxima semana. El movimiento refuerza la posibilidad de que el rugby profesional galés pase de cuatro regiones a solo tres, una opción que la propia WRU ya había señalado como su escenario preferido.
Aunque ni la unión ni los clubes confirmaron oficialmente los detalles ni las consecuencias del acuerdo, la reacción de los aficionados fue inmediata.
Ospreys exigen explicaciones
El Ospreys Supporters’ Club emitió un duro comunicado reclamando claridad y comunicación por parte de los dirigentes: “Esta noticia es sumamente preocupante para los aficionados de Ospreys. Tras un prolongado período de incertidumbre, lo mínimo que merecen nuestros seguidores es una explicación completa”.
En un mensaje posterior, el grupo fue aún más crítico con la conducción del rugby galés: “Desde el inicio, este desastre de la junta de la WRU ha tomado al rugby galés por tonto, con consultas defectuosas, encuestas sesgadas, filtraciones y ahora la elección de un comprador que solo parece convenirles a ellos”.
La bronca también llega desde Cardiff
Desde Cardiff, el CF10 Rugby Trust, grupo oficial de seguidores del club, también expresó su rechazo: “Las reacciones en redes sociales demuestran lo mal recibida que ha sido esta noticia. Es una decisión vergonzosa y despreciable que horrorizará a los aficionados de todo Gales”.
El grupo anunció además que convocará a una reunión plenaria para definir los pasos a seguir.
La sensación generalizada entre los hinchas de ambos clubes es de desconcierto y enojo. Para muchos, se trata de una decisión impuesta desde la cúpula dirigencial de la WRU, sin consenso ni respaldo popular, que vuelve a poner en el centro del debate el futuro del rugby profesional en Gales.








