Tras varios días de silencio y fuertes reclamos de los aficionados, Bradley emitió un comunicado dirigido a los hinchas de Ospreys en el que pidió disculpas por la falta de comunicación inicial y explicó los alcances de la situación.
“Quiero disculparme por no haber podido comunicarme antes tras la noticia filtrada esta semana. Las conversaciones entre Y11 y la WRU son confidenciales desde el punto de vista comercial”, expresó.
La WRU confirmó que Y11 continuará siendo propietario de Ospreys al menos hasta el final de la temporada 2026/27, mientras entra en un período de exclusividad —de hasta 60 días— para cerrar la compra de Cardiff Rugby. En caso de concretarse la operación, Y11 sería dueño de ambas franquicias, aunque Ospreys y Cardiff seguirían funcionando como entidades independientes.
Bradley fue enfático al remarcar que Ospreys seguirá compitiendo en URC y EPCR y que la planificación deportiva continúa con normalidad. “Estamos totalmente concentrados en el cierre de esta temporada y en los preparativos para la próxima”, señaló.
El directivo aseguró además que, de avanzar el acuerdo, los jugadores y el personal serán los primeros en recibir información detallada sobre el futuro del club. Mientras tanto, pidió el apoyo de los hinchas de cara al próximo partido ante Lions.
La situación generó tensión interna en los últimos días. En la reunión del martes, varios jugadores abandonaron el encuentro por la falta de claridad, y el head coach Mark Jones reconoció un clima de “enojo, frustración y miedo por lo desconocido”.








