Los recientes episodios vinculados a la salud cardiovascular en el rugby internacional volvieron a poner el foco sobre una realidad que atraviesa al deporte de alto rendimiento. Según especialistas, entre el 2 y el 3% de los deportistas de élite presenta algún tipo de problema cardíaco subyacente, una condición que no siempre es causada por la práctica deportiva, pero que puede aflorar bajo exigencias extremas.
El profesor Daniel Augustine, director médico de Sports Cardiology UK, explicó que el deporte de alto nivel suele actuar como un detonante de patologías preexistentes, más que como su causa directa.
“Sabemos por los datos de detección que entre el 2 y el 3 % de los deportistas de élite tendrán una afección cardíaca subyacente. Una hipótesis es que continuar haciendo ejercicio a niveles muy altos puede sacar a la luz esos problemas de manera más agresiva”, señaló.
El impacto del alto rendimiento en el corazón
Augustine remarcó que, en la gran mayoría de las personas, el corazón se adapta positivamente al ejercicio, tanto en su estructura como en el sistema eléctrico que regula el bombeo sanguíneo.
“Cuanto más en forma esté una persona, más se adaptará su corazón”, explicó.
Sin embargo, advirtió que existen enfermedades específicas, como la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (ARVC), que pueden empeorar con la práctica deportiva intensa, especialmente en disciplinas de alta exigencia física como el rugby.
El contexto actual del juego también suma variables: mayor tiempo efectivo de pelota en juego, forwards más grandes y pesados, y una intensidad sostenida que incrementa el estrés cardiovascular.
¿Más casos o mayor visibilidad?
Para Augustine, la sensación de una mayor cantidad de episodios cardíacos en el rugby responde más al impacto de los medios modernos que a un cambio estructural del deporte.
“Cuando ocurre algo grave que involucra a jugadores de alto perfil, hoy la información se transmite a nivel mundial en segundos. Antes no era así. Probablemente estas situaciones siempre existieron, pero no éramos tan conscientes”, sostuvo.
La importancia de los controles médicos
La prevención aparece como una herramienta clave. En Inglaterra, todos los jugadores del seleccionado nacional son sometidos a estudios cardíacos desde 2004, mientras que los clubes de la Premiership realizan controles desde 2010 en todas sus divisiones, incluidas las academias. Desde 2023, el programa se amplió a equipos del Championship.
Los controles se repiten de forma periódica y con protocolos personalizados para jugadores considerados de mayor riesgo, ya que algunas patologías pueden desarrollarse con el tiempo.
“La enfermedad cardíaca puede tener un período de latencia. Puede no manifestarse en el momento del examen y aparecer más adelante. Por eso es fundamental realizar controles regulares”, concluyó Augustine.
En un rugby cada vez más exigente, la salud cardiovascular se consolida como un eje central del alto rendimiento, con la prevención y el seguimiento médico como pilares indispensables.








