En el rugby, “pescar” una pelota exige múltiples variables: intuición, lectura de la situación, velocidad, fortaleza, técnica y coraje. Todas esas virtudes se resumen en el juego de Ardao, que regresa a Peñarol Rugby tras dos años en el rugby de Estados Unidos.
“Con algunos compañeros hacemos extras al finalizar el entrenamiento para no perder la práctica”, cuenta Manu, arquitecto de profesión. “Es fanatismo: cuando algo te sale bien, lo querés seguir perfeccionando. En la pesca lo primero es llegar antes; si llegás tarde no tenés chance. Hay que analizar bien la situación y, si no llego a tiempo, ni me meto”, explica con claridad técnica una de sus grandes especialidades.
El retorno se da a un plantel renovado y, si bien su plan inicial era continuar en el exterior, la vuelta le genera una motivación especial.
“En Estados Unidos extrañaba cosas simples: cumpleaños, salir con mis amigos… me perdí el casamiento de un amigo. Volver a Peñarol es volver a mi lugar; soy muy de acá. Me divertía irme afuera, pero yo soy de mi país, de mis amigos”, reconoce.
“En Peñarol tenemos un desafío enorme. Emocional y personalmente me hace bien volver a mi lugar. En ese sentido estoy muy contento”.
Ardao se encontró con un equipo joven, con fuerte presencia de jugadores de Los Teritos M20, que se preparan para el Mundial Juvenil.
“Están al palo”, resume. “No los conocía, pero como tienen el objetivo del Mundial empujan todo el tiempo, tienen hambre, quieren aprender: cómo ver un video, cómo mejorar un skill. El M20 los obliga y eso eleva el nivel”.
La pretemporada se vive con orden e intensidad, con el foco puesto en una temporada donde, además de desarrollar jugadores, el objetivo es defender el título obtenido en 2025.
“Es un equipo prácticamente nuevo, con sus limitantes, pero semana a semana los avances son claros. Se están dando pasos agigantados. Va a llegar el punto en el que el equipo se conozca y esté listo. Habrá aciertos y errores, pero en algún momento va a dejar de ser un equipo en construcción”.
“El objetivo es ganar todos los partidos que se pueda, llegar a la final y defender el título”, afirma sin rodeos.
Bajo la conducción técnica de Ivo Dugonjic y Alejandro Nieto, junto al staff habitual del Centro Charrúa, un verdadero lujo del rugby sudamericano, el trabajo no se detiene.
“Venimos trabajando mucho la intensidad y el juego que queremos hacer. Recién empezamos con lanzamientos, pero la idea es jugar en base a lo que hay enfrente, confiar en la toma de decisiones y no jugar preseteados. El foco está ahí”.
Si bien pasó por los Miami Sharks de la MLR —una de las franquicias que dejó de existir—, Ardao nunca dejó de seguir a Peñarol y destaca el crecimiento sostenido del Súper Rugby Américas.
“Cada equipo nuevo, como Capibaras XV, hace que el torneo sea cada vez más duro. Es otro viaje, otro rival con grandes jugadores. Hoy es un torneo físico, exigente y muy competitivo; ya no hay partidos que te den margen para probar cosas”.
El armado del grupo aparece como una clave central.
“Los chicos nuevos son unos cracks, unos genios. Congeniamos rápido. Los argentinos que se sumaron también son unos fenómenos”, destaca.
“Eso es fundamental. Si el equipo no está bien, es muy difícil que le vaya bien. Por suerte eso está bien: nos divertimos mucho. Es un ambiente sano, propicio y disfrutable”.
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