Joe Schmidt fue claro: no vestirá el chándal de los All Blacks en la Copa del Mundo de Rugby 2027. El actual entrenador de los Wallabies confirmó que se bajó de la carrera por el puesto vacante en Nueva Zelanda por una cuestión de lealtad hacia Australia.
Tras el despido de Scott Robertson, el nombre de Schmidt apareció rápidamente entre los posibles candidatos para regresar al sistema neozelandés, donde fue asistente entre 2022 y 2023. Sin embargo, el técnico de 60 años decidió dar un paso al costado.
“No puedo simplemente salir y cambiar de equipo”, explicó en conferencia de prensa.
Lealtad construida en Australia
Schmidt destacó el vínculo construido en los últimos dos años con jugadores, staff y aficionados australianos.
Recordó especialmente el apoyo recibido en el Allianz Stadium ante Los Pumas, y en ciudades como Townsville, Newcastle y Perth, además de la serie ante los British & Irish Lions.
“Uno construye lealtad con los jugadores y el personal con los que trabaja… Supongo que con la lealtad que tienes hacia el grupo con el que trabajas, no puedes cambiar de bando de repente”.
También dejó en claro que su ciclo con los All Blacks ya había terminado antes de aceptar el desafío australiano en 2023.
Futuro incierto después del Mundial
En otro golpe para el rugby neozelandés, Schmidt adelantó que no se imagina entrenando después de la próxima Copa del Mundo. Tras entregar el mando a Les Kiss en julio, viajará a Dublín para pasar tiempo con su nuevo nieto.
Antes de esa transición, dirigirá a los Wallabies en tres Tests, mientras Kiss participará activamente en la selección del equipo y se sumará progresivamente al staff.
“Estoy totalmente comprometido con una visión a largo plazo”, aseguró Schmidt.
Crichton, Suaalii y la planificación hacia 2027
Schmidt también habló sobre la transición del jugador de la NRL Angus Crichton al rugby, una decisión que quedará en manos de Kiss. Consideró que sumarlo al Spring Tour podría facilitar su adaptación, aunque el equilibrio entre cohesión defensiva y desarrollo individual será clave.
La revisión de fin de temporada de los Wallabies marcó un objetivo claro para 2026: mayor consistencia en el rendimiento.
A pesar de la irregularidad del año pasado, Schmidt rescató señales positivas, como el rendimiento competitivo ante Francia —que luego venció a Irlanda en el Seis Naciones— como indicador del crecimiento del equipo australiano.
Sydney Morning Herald







