El actual entrenador de Japón se mostró decepcionado por la decisión y, especialmente, por la forma en que se llevó adelante el proceso. En diálogo con el podcast DSPN, el australiano remarcó que la federación neozelandesa siempre fue un modelo de estabilidad, algo que —según su mirada— se ha deteriorado en los últimos años.
“La Federación Neozelandesa de Rugby tiene derecho a hacer cambios, y obviamente consideraron que era lo suficientemente grave como para hacerlo. Lo que no me gusta es que siempre he sido un gran admirador de la estabilidad de la Federación Neozelandesa de Rugby. Si nos fijamos en el último periodo, Ian Foster se fue después de tres años, luego ganó milagrosamente en Johannesburgo, lo que lo salvó. Y según todas las informaciones, tenemos al tipo que iba a sustituirlo después de tres años y que ha sido despedido en dos, y eso no lleva a nada bueno. Cambiar de entrenadores no lleva a nada bueno”, sentenció.
Jones también apuntó a la falta de diálogo previo con Robertson antes de concretar su salida.
“Lo que nos hubiera gustado ver es que mantuvieran una conversación con Razor, diciéndole: ‘Hay estos problemas, no creemos que podamos solucionarlos’, y luego le dieran la oportunidad de responder. Si la respuesta es ‘No podemos seguir adelante’, no lo filtren. Simplemente háganlo público diciendo: ‘Lo despedimos por esto, no estamos contentos con su rendimiento en este ámbito’. Háganlo de una manera realmente buena”, sostuvo.
Por último, el australiano fue más allá y señaló que el trato hacia Robertson no fue el adecuado.
“Probablemente eso es lo que más me decepcionó del rugby neozelandés. No se hizo de una manera adecuada. Todo el mundo sabe que Razor es un buen tipo y que no se merecía que lo trataran así, y a nadie le gusta ver cómo tratan así a la gente”, concluyó.
La salida de Robertson sigue generando repercusiones en el mundo del rugby y abre interrogantes sobre el rumbo institucional de los All Blacks.








