El ex árbitro internacional analizó el cruce entre el pilar inglés y Alex Mann, en el que ambos chocaron cabezas tras un enfrentamiento cara a cara. El TMO advirtió la acción y el árbitro Pierre Brousset sancionó penal en contra de Inglaterra, al considerar que fue un “empujón” y no un cabezazo.
La decisión desató acusaciones de “claros dobles estándares”, especialmente al compararla con la expulsión de Jasper Wiese en los tests de julio pasado.
¿Fue cabezazo?
En el programa Whistle Watch de World Rugby, Owens fue tajante: “¿Tenemos un cabezazo? No, no lo tenemos. Lo que hay son dos jugadores enfrentándose y Ellis Genge empujando la cabeza hacia adelante. Para mí, eso no es un cabezazo”.
El galés recordó un episodio similar entre Mike Brown y Yoann Huget en un Francia–Inglaterra de hace más de una década, donde optó por una advertencia verbal.
Sin embargo, dejó claro que no quiere ver este tipo de acciones en el rugby: “Incluso el aficionado inglés más ferviente diría que no queremos ver esto en el juego”.
¿Era amarilla?
Aunque descartó la roja, Owens consideró que una tarjeta amarilla hubiera sido razonable.
“Personalmente, probablemente habría mostrado una tarjeta amarilla. Hubiera sido suficiente castigo porque no queremos verlo”.
El comisionado citatorio coincidió en que no ameritaba sanción adicional, ya que Genge no fue citado y fue confirmado como titular para enfrentar a Escocia en Murrayfield.
División entre árbitros
No todos coinciden con Owens. El ex árbitro internacional Owen Doyle calificó la acción como una “agresión casi criminal”, marcando una clara división de criterios dentro del propio estamento arbitral.
La discusión vuelve a poner el foco sobre la consistencia disciplinaria en el rugby internacional y los límites entre confrontación, provocación y juego peligroso.







