El equipo dirigido por Andy Farrell no solo se recuperó de la derrota inicial ante Francia, sino que volvió a meterse en la pelea por el título tras sumar su segunda victoria consecutiva.
Más allá del resultado, Farrell puso el foco en el proceso y en el horizonte: la Copa del Mundo 2027.
“El potencial de este plantel es enorme. Lo importante es crecer como equipo y aprender en estos 18 meses”, remarcó el entrenador.
Actualmente, Irlanda se ubica tercera en el torneo, por detrás de Francia y Escocia, y cerrará el campeonato enfrentando a Gales y Escocia en Dublín.
El equipo irlandés comienza a mostrar señales de renovación, con jóvenes que ganan protagonismo junto a una base consolidada. Farrell destacó que el recambio es parte natural del proceso competitivo: “Los equipos están en constante transición. Hay que vivir los altibajos para crecer”.
En ese contexto, la experiencia en escenarios como Twickenham aparece como clave en la formación del grupo.
Uno de los puntos más altos fue el medio scrum Jamison Gibson-Park, elegido figura del partido.
El entrenador resaltó su impacto en el ritmo de juego: “Cuando entró la semana pasada, nuestra intensidad subió un 30%. Hace que todo sea más rápido y siempre genera peligro”.
También valoró los rendimientos de Caelan Doris, Joe McCarthy y Josh van der Flier, claves en el dominio físico y dinámico del equipo.
Con dos fechas por delante, Irlanda llega al tramo final del Seis Naciones con expectativas renovadas y una base que combina experiencia y recambio.
El gran objetivo, sin embargo, está más allá: consolidar una identidad competitiva que le permita llegar en plenitud al Mundial 2027.








