El encuentro tendrá lugar el sábado 18 de julio en el Murrayfield Stadium, histórico estadio del rugby escocés.
Lejos de tratarse de un caso aislado, el seleccionado del Pacífico jugará todos sus compromisos como “local” fuera de su país. Además del duelo ante Escocia, Fiji se medirá con Inglaterra en Liverpool y con Gales en Cardiff, en una clara apuesta por posicionarse en mercados más amplios y fortalecer su presencia internacional.
El Nations Championship marcará una reconfiguración del calendario internacional. Participarán 12 seleccionados, divididos en dos grupos (hemisferio norte y sur), que se enfrentarán en cruces interzonales durante las ventanas internacionales.
Los mejores equipos de cada grupo avanzarán a la final, prevista en Londres, en lo que promete ser uno de los eventos más relevantes del rugby mundial.
Desde la Fiji Rugby Union, la decisión tiene un trasfondo claro. Su CEO, Koli Sewabu, remarcó que el objetivo es trasladar la esencia del rugby fijiano más allá de sus fronteras.
“Aunque no juguemos en Fiji, queremos que se sienta como un partido en casa. Apuntamos a generar un ambiente vibrante, una celebración de nuestra cultura dentro y fuera de la cancha”.
El dirigente también subrayó que este tipo de iniciativas permiten incrementar la visibilidad del seleccionado, conectar con su comunidad en el exterior y generar recursos clave para el desarrollo del rugby de base.
En lo deportivo, el cruce entre Fiji y Escocia muestra paridad en los últimos años. El conjunto oceánico viene de imponerse 29-14 en Suva, logrando su primera victoria ante los escoceses desde 2017. Sin embargo, en su última presentación en Murrayfield, fue derrota por 57-17.
La decisión de Fiji refleja una lógica cada vez más presente en el rugby internacional: priorizar mercados, audiencias y sostenibilidad económica, incluso por encima de la localía tradicional.
En ese contexto, el desafío será doble: competir al máximo nivel y, al mismo tiempo, lograr que Murrayfield —por una noche— se sienta como Suva.








