Tras la derrota frente a Francia por 33-8 en Lille, el apertura de Italia, Paolo Garbisi, analizó el partido con una mezcla de autocrítica y optimismo, destacando que su equipo estuvo cerca de meterse en juego pero no logró capitalizar sus oportunidades.
“En el descanso, pensé que podríamos tener una oportunidad”, lamentó el 10 italiano, en referencia a un trámite que tuvo a su equipo en partido durante gran parte del encuentro.
Garbisi reconoció que el inicio fue determinante: Italia pagó caro sus errores frente a un rival de jerarquía como Francia. Sin embargo, valoró la reacción del equipo, que logró sostenerse en partido, especialmente desde lo mental.
Durante un largo tramo, el marcador se mantuvo 19-8, una diferencia que dejaba abierta la posibilidad de una remontada. “Si hubiéramos podido acercarnos a 19-15 o incluso 19-11 con las pocas oportunidades que tuvimos, les habríamos puesto bajo presión”, explicó. Esa reacción no llegó y, en el tramo final, una tarjeta amarilla terminó de inclinar definitivamente el resultado.
En relación a los objetivos planteados por el entrenador Gonzalo Quesada, Garbisi consideró que el equipo dio señales positivas en cuanto a la consistencia.
“Nos mantuvimos en el partido, sobre todo mentalmente. Al descanso perdíamos por once puntos y creí que podíamos tener una oportunidad”, afirmó. No obstante, remarcó que el equipo no logró golpear primero en el segundo tiempo, un aspecto que pudo haber cambiado el desarrollo.
Al igual que en el partido anterior, Italia mostró capacidad para generar juego y sostener la posesión, pero volvió a fallar en la definición.
“Nos faltó ese toque, unos metros o un poco de precisión para ver recompensados nuestros esfuerzos”, señaló Garbisi, quien se mostró convencido de que el equipo está en el camino correcto. “Cuando todos respetan su rol, podemos construir un estilo de juego interesante”, agregó.
Italia ya enfoca su preparación en el próximo compromiso frente a Inglaterra, el 7 de marzo, en un partido que aparece como una nueva oportunidad para consolidar su evolución.
“Tenemos que prepararnos bien porque van a querer resarcirse. Será una batalla de principio a fin”, anticipó el apertura.
El hooker Giacomo Nicotera también analizó el encuentro con una mirada crítica, aunque valorando algunos aspectos del rendimiento ofensivo.
Italia tuvo dificultades en el juego aéreo y en la disputa de segundas pelotas, un punto que ya habían identificado en la previa, especialmente por el peligro que representa Louis Bielle-Biarrey en ese tipo de acciones.
Además, reconoció fallas en la ejecución del plan de juego y en el line-out, con cierto nerviosismo que afectó la obtención. “Los diecinueve puntos que encajamos al principio fueron culpa nuestra”, admitió, aunque también destacó la calidad del rival: “Los backs franceses son los mejores del mundo”.







