El Super Rugby Pacific comenzó a implementar un nuevo protocolo de conmoción cerebral que también abarca los calentamientos previos al partido, y ya tuvo su primer caso testigo.
El protagonista fue Ben Donaldson, apertura de Western Force, quien debió someterse a una evaluación HIA antes del inicio del encuentro frente a Moana Pasifika en Pukekohe.
Un sensor en su protector bucal —tecnología iMG— detectó un impacto significativo durante la entrada en calor, lo que activó automáticamente el protocolo. Donaldson debió abandonar momentáneamente la preparación, fue evaluado en vestuarios y, tras superar el test, ingresó al campo recién en el tercer minuto de juego, con Max Burey ocupando su lugar en el arranque.
La medida forma parte de una prueba conjunta entre Super Rugby Pacific y World Rugby, que busca reforzar el control sobre posibles traumatismos craneales incluso antes del kick-off.
El cambio tiene un origen claro: el impactante caso de Eli Katoa. El forward sufrió múltiples golpes en la cabeza —incluido uno en el calentamiento— sin ser evaluado correctamente, lo que derivó en una convulsión en pleno partido y una posterior cirugía por hemorragia cerebral. El jugador fue descartado para toda la temporada 2026.
A partir de ese episodio, los directores médicos del torneo actualizaron los protocolos: ahora, además del uso de protectores bucales inteligentes, el staff y los analistas tienen la obligación de reportar cualquier golpe en la cabeza al equipo médico, ante la falta de monitoreo por video en tiempo real en los calentamientos.
Desde la organización, el CEO Jack Mesley valoró positivamente el funcionamiento del sistema: “El objetivo es priorizar el bienestar del jugador, y en este caso funcionó exactamente como se esperaba”.
Sin embargo, la implementación no estuvo exenta de debate. En Western Force surgieron dudas sobre si arriesgar la presencia de Donaldson, ya que una HIA fallida podría haber contado como sustitución definitiva. Esto reabre la discusión sobre la necesidad de permitir reemplazos libres en casos de conmoción, para evitar cualquier presión competitiva.
El protocolo seguirá en evaluación durante la temporada, mientras otras ligas como la NRL ya analizan adoptar medidas similares.
Sydney Morning Herald








