El debate no es nuevo, pero vuelve a escena cada vez que Six Nations Championship pone a Francia bajo la lupa: ¿quién debe ser el apertura del XV galo?
Desde París, en el marco de una jornada de desarrollo organizada por la Liga Nacional de Rugby, Jonny Wilkinson le puso palabras a una discusión que atraviesa al seleccionado francés desde hace años. Y lo hizo con una definición tan simple como potente: “La rivalidad entre Ntamack y Jalibert es una bendición y una maldición”.
Para el campeón del mundo en 2003, el problema no es la calidad —indiscutida— de Romain Ntamack y Matthieu Jalibert, sino cómo se administra esa convivencia.
En una posición donde la confianza lo es todo, la incertidumbre puede jugar en contra.
Wilkinson lo plantea sin rodeos: «cuando un apertura entra a la cancha pensando que un error puede costarle el puesto, pierde libertad. Y sin libertad, el juego se condiciona».
Ahí aparece un punto central: «la necesidad de una decisión clara por parte del staff».
El inglés recordó su propia experiencia bajo la conducción de Clive Woodward, quien le dio continuidad y respaldo en el puesto. Una lógica que, según su mirada, sigue vigente.
El factor Dupont: el sistema antes que los nombres
En ese análisis, hay un nombre que ordena todo: Antoine Dupont. El medio scrum no solo es la figura del equipo, sino también el eje sobre el que gira el sistema ofensivo francés.
Eso cambia el rol del apertura:
– Debe adaptarse a un juego ya estructurado.
– Tiene menos margen para imponer condiciones.
– Su impacto depende, en gran medida, del equilibrio colectivo.
– En ese contexto, la elección del “10” no es solo individual: es estratégica.
Wilkinson también dejó una lectura interesante sobre el último Seis Naciones y un gesto puntual que, para él, define a los grandes jugadores.
El protagonista: Thomas Ramos: Su penal en un momento decisivo no fue solo ejecución técnica, sino una muestra de personalidad.
“Quería la pelota. Esa es la diferencia”.
Para un ex pateador como Wilkinson, el mensaje es claro: los partidos importantes se juegan también en la cabeza.
Competencia interna: potencia el nivel, pero puede afectar la confianza.
Gestión del staff: definir un titular a mediano plazo puede ser determinante.
Sistema francés: todo pasa por Dupont y condiciona al apertura.
Factor mental: la toma de decisiones bajo presión define rendimientos.
Dilema abierto: Francia gana variantes, pero pierde certezas.
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Créditos: rugbyrama.fr







