El tercera línea de los All Blacks, Shannon Frizell, regresará a Nueva Zelanda tras su paso por Japón con el claro objetivo de meterse nuevamente en la consideración del seleccionado de cara a la Copa del Mundo 2027.
La New Zealand Rugby confirmó que el forward de 32 años, quien disputó su último partido internacional en la final del Mundial 2023 ante Sudáfrica en París, buscará ampliar sus 33 caps con el combinado neozelandés. Su arribo al país está previsto para el invierno.
Frizell había emigrado luego de la Copa del Mundo en Francia para sumarse a Toshiba Brave Lupus Tokyo, donde logró consagrarse campeón en temporadas consecutivas (2024 y 2025), consolidando su experiencia en el rugby japonés.
Desde la dirigencia valoraron su regreso. Mark Robinson destacó la importancia de recuperar jugadores con recorrido internacional, mientras que desde el ámbito deportivo remarcaron que su vuelta representa un impulso tanto para el rugby local como para su proyección internacional.
A nivel doméstico, el forward se incorporará a Highlanders a partir de la próxima temporada de Super Rugby, además de estar disponible para Tasman en el NPC.
El head coach de Highlanders, Jamie Joseph, celebró la noticia y subrayó que Frizell “conoce la cultura del club, es un jugador trabajador y se integrará rápidamente”. En la misma línea, el CEO Roger Clark destacó que su incorporación fortalecerá la profundidad del plantel.
En paralelo, otro nombre que podría seguir el mismo camino es el de Richie Mo’unga, actual compañero de Frizell en Japón, quien también analiza su regreso tras su experiencia en Asia.
Con la mira puesta en el próximo ciclo mundialista y bajo la conducción del nuevo entrenador de los All Blacks, Dave Rennie, el retorno de Frizell aparece como una pieza estratégica en la reconstrucción del equipo neozelandés rumbo a 2027.
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