Henry Pollock volvió a ser determinante en la victoria de Northampton Saints ante Castres Olympique por la Investec Champions Cup, no solo por su aporte en el juego, sino por su impacto psicológico en los rivales.
El tercera línea inglés provocó varias reacciones en jugadores franceses, una de ellas que derivó en la amarilla para Guillaume Ducat. Una faceta que fue destacada por Brian Moore, quien aseguró que el joven “vive gratis en la mente” de sus oponentes y celebró haberle “pasado el testigo” como agitador dentro del campo.
Mientras su figura crece —potenciada también por su vínculo con Matchroom Sport—, Moore advirtió que, en un deporte colectivo como el rugby, ninguna individualidad puede sostener por sí sola el rendimiento de un equipo.
Pollock empieza a construir su identidad: rendimiento, carácter y una capacidad cada vez más evidente para jugar —también— en la cabeza del rival.






