La clasificación de Union Bordeaux-Bègles a la final de la Copa de Campeones no terminó sin polémica. Tras la semifinal ante Bath Rugby, el entrenador Johann van Graan encendió el debate al cuestionar varias decisiones arbitrales, especialmente por posibles contactos en la cabeza.
El foco quedó puesto en una acción al inicio del segundo tiempo, cuando el número ocho inglés Alfie Barbeary cayó tras una carga cerca del ingoal. Fue atendido por los médicos por una lesión en el rostro, en una jugada que generó reclamos reiterados del capitán Ben Spencer ante el árbitro Nika Amashukeli.
Van Graan fue claro en su postura: pidió “coherencia” en la revisión de jugadas, remarcando la importancia de analizar correctamente acciones que involucran la cabeza de los jugadores. Las imágenes difundidas por medios ingleses apuntan principalmente al capitán del UBB, Maxime Lucu, como uno de los involucrados en el contacto.
Además de Lucu, también aparecen mencionados Maxime Lamothe y Adam Coleman dentro de las acciones observadas por el staff de Bath.
Cómo funciona el proceso disciplinario
Según el reglamento de la EPCR, los clubes no pueden sancionar directamente a un jugador, pero sí pueden reportar incidentes al comisario disciplinario dentro de las 26 horas posteriores al partido. A partir de allí, el organismo evalúa si hay fundamentos para abrir un expediente y citar a los involucrados a una audiencia.
Habitualmente, las posibles citaciones se anuncian entre martes y miércoles posteriores al encuentro, aunque los plazos pueden acelerarse dependiendo del caso.
¿Habrá sanción?
Por el momento, no hay confirmación de que la EPCR haya iniciado un proceso contra jugadores del UBB. Esto sugiere que la situación podría no avanzar, aunque todavía queda una ventana de tiempo reglamentaria antes de descartar definitivamente cualquier sanción.
Mientras tanto, en Bordeaux siguen atentos: la final está en el horizonte, pero la incertidumbre disciplinaria aún no se disipó por completo.







