La derrota ante Portugal en semifinales del Rugby Europe Championship dejó heridas en España, pero no cambió el rumbo del proyecto. Tras quedarse con el bronce y ver cómo los lusos cortaban el dominio de Georgia, el seleccionado dirigido por Pablo Bouza ya puso la mira en la Copa del Mundo 2027.
El ex segunda línea de Los Pumas reconoció que el cierre del torneo no fue el esperado, aunque destacó el crecimiento sostenido del equipo desde su llegada hace tres años. Bajo su conducción, España volvió a clasificarse a un Mundial después de 28 años y logró victorias frente a seleccionados como Portugal, Estados Unidos, Canadá, Tonga y Rumania.
“Clasificarnos era el primer objetivo. Ahora empieza otra etapa: prepararnos para competir en un Mundial”, explicó Bouza, que también admitió que la caída ante Portugal expuso errores tácticos que no pudieron corregir durante el partido.
El próximo desafío será la Nations Cup en Norteamérica, donde España enfrentará a Canadá, Tonga y Estados Unidos. Además, el staff ya trabaja en amistosos y entrenamientos ante equipos de primer nivel para elevar la exigencia antes de Australia 2027.
Bouza también remarcó la importancia de fortalecer el vínculo con los clubes franceses donde juegan varios internacionales españoles, especialmente en el Top 14 y Pro D2. Allí sobresalen nombres como Joel Merkler y el joven apertura Lucien Richardis.
Más allá del tropiezo europeo, el entrenador argentino mantiene la ambición intacta: “Si hablamos de resultados, clasificar a los playoffs del Mundial es un objetivo. Pero sobre todo queremos competir de igual a igual, con intensidad y agresividad física, sin importar el rival”.
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