Mientras el Súper Rugby Américas continúa consolidándose como la principal competencia profesional de la región, Agustín Pichot se animó a proyectar cuál podría ser el próximo gran paso en la evolución del torneo: la creación de un mercado de transferencias que permita a las franquicias recibir compensaciones económicas por los jugadores que emigran al rugby internacional.
Durante una entrevista con Rugby News en La Fábrica TV, el ex capitán de Los Pumas destacó el crecimiento que ha experimentado la competencia sudamericana y aseguró que es una de las pocas experiencias positivas dentro del complejo panorama económico que atraviesa actualmente el rugby profesional.
«Es de las pocas cosas que tienen una historia positiva», afirmó Pichot, quien además reconoció sentirse «gratamente sorprendido por la competitividad» que ha alcanzado el certamen.
Más allá del análisis deportivo, el actual miembro del Consejo de World Rugby y del comité ejecutivo de SANZAAR también se refirió a los desafíos económicos que enfrenta la competencia. En ese sentido, relativizó las pérdidas que pueden registrar algunas franquicias y las comparó con las cifras que manejan otras ligas profesionales.
«La diferencia es que en la MLR perdés seis, siete u ocho millones de dólares por año y acá estamos hablando de que si te va mal perdés 100 o 200 mil. Además, la Unión Argentina invierte cerca de dos millones de dólares para fomentar el sistema, que es mucho dinero para la UAR, pero creemos que es lo mejor para seguir desarrollando el rugby», explicó.
Pichot señaló además que cada franquicia opera con presupuestos cercanos al millón de dólares anuales y defendió el modelo implementado en Sudamérica al considerar que ya está mostrando resultados concretos en la formación y desarrollo de jugadores.
Pensando en el futuro, planteó una idea que podría modificar significativamente la estructura económica del torneo.
«Si me preguntás lo ideal, es que haya un mercado de transferencias como en el fútbol y que te paguen por esos jugadores cuando se van a jugar afuera, que ya va a venir, no te preocupes», expresó.
La propuesta apunta a que las franquicias puedan beneficiarse económicamente por la formación y el desarrollo de talentos que luego continúan sus carreras en ligas de mayor poder adquisitivo, generando una nueva fuente de ingresos para el ecosistema profesional de la región.
Para el dirigente argentino, el análisis económico del Súper Rugby Américas no debe limitarse al resultado financiero de cada temporada. Desde la visión de la UAR, la competencia representa una inversión estratégica para fortalecer a Los Pumas y al rugby argentino en general.
«Si esos jugadores que estuvieron jugando el Súper Rugby Américas lograron después consolidarse en Los Pumas, la verdad es que ganaste plata», sostuvo.
Respecto de la sustentabilidad futura del certamen, Pichot consideró que todavía resta atravesar una etapa de maduración para alcanzar el equilibrio financiero definitivo.
«Después de 2030 puede llegar a haber un breakeven. La parte comercial, al menos en Argentina, está cerca de ese punto. Lo que todavía cuesta es sostener la masa salarial de los jugadores», explicó.
Finalmente, remarcó que el impacto del profesionalismo beneficia tanto al alto rendimiento como a los clubes de base, ya que aquellos jugadores que no logran consolidarse en el sistema profesional regresan a sus instituciones de origen aportando experiencia y elevando el nivel deportivo.
«No deja de ser un círculo virtuoso para el rugby tener un rugby profesional», concluyó.







