El apertura de los Chiefs aseguró que ya dejó atrás la dolorosa derrota en la final del Super Rugby Pacific y ahora concentra todas sus energías en la pelea por ser el conductor de Nueva Zelanda en el inicio de la serie frente a Francia.
Damian McKenzie dejó atrás la frustración por la contundente derrota de los Chiefs en la final del Super Rugby Pacific y ya tiene la mirada puesta en el debut de los All Blacks frente a Francia.
El back, de 74 tests internacionales, reconoció que el golpe fue duro, especialmente porque comparte la concentración con varios jugadores de los Hurricanes, el equipo que se quedó con el título. Sin embargo, remarcó que una vez dentro del seleccionado «el Super Rugby queda atrás» y que todo el plantel trabaja con un único objetivo: comenzar de la mejor manera la temporada internacional.
McKenzie también habló de la competencia por la camiseta número 10, un puesto que disputa con Beauden Barrett y Ruben Love. Sobre este último, una de las figuras del campeón, destacó su gran presente y la madurez que demuestra pese a su juventud.
«Está jugando un rugby excelente. Ha tenido una gran temporada y aporta mucha experiencia para su edad», afirmó sobre el jugador de 25 años.
Además, el apertura valoró las primeras semanas de trabajo con el renovado cuerpo técnico de los All Blacks, que busca implementar un juego más dinámico y agresivo en ataque.
Mientras se espera la confirmación de la formación para el primer test ante Francia, McKenzie intentará dejar atrás definitivamente el mal recuerdo de la final y aprovechar una nueva oportunidad para consolidarse como el conductor del seleccionado neozelandés.
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