El exrugbyista galés Gareth Thomas volvió a hablar con sinceridad sobre cómo es vivir con VIH y denunció que el estigma alrededor de la enfermedad sigue afectando no solo a él, sino también a su esposo, Stephen.
Thomas, de 52 años, fue uno de los primeros grandes referentes del rugby internacional en declararse públicamente gay en 2009. Diez años después, reveló que vivía con VIH con el objetivo de combatir la desinformación y promover la importancia del diagnóstico temprano.
Desde entonces, el exjugador del Cardiff, Toulouse y la selección de Gales se convirtió en un activo defensor de la concientización sobre el virus. Asegura que, gracias al tratamiento, lleva una vida completamente normal y continúa desafiándose físicamente con maratones, ascensos a montañas y competencias Ironman.
En una reciente entrevista con el medio brasileño Globo, Thomas insistió en la importancia de realizarse el test de VIH: «Hay que tener la fuerza de voluntad para hacerse la prueba. Conocer el estado serológico es fundamental y, si el resultado es positivo, es posible llevar una vida normal, feliz y saludable», afirmó.
Además, destacó que el tratamiento actual le permite vivir sin transmitir el virus: «Mírenme: escalo montañas, corro maratones y participo en competiciones Ironman. El VIH no me limita en absoluto. Si todos nos hiciéramos la prueba, algún día podríamos acabar con los nuevos casos de VIH».
El estigma también golpea a su familia
A pesar de los avances médicos, Thomas lamentó que los prejuicios sigan presentes y que incluso su esposo de los últimos diez años haya sufrido discriminación simplemente por estar casado con él.
En declaraciones al diario The Mirror, explicó que muchas personas desconocen cómo funciona el tratamiento contra el VIH: «Mi marido es VIH negativo, pero como yo vivo con el virus, mucha gente supone que él también lo tiene. No entienden que, con un tratamiento eficaz, una persona con carga viral indetectable no transmite el VIH por vía sexual».
El exdeportista también recordó algunas de las situaciones de rechazo que ha vivido: «Hay personas que se levantan cuando entro a un restaurante. No quieren compartir un vaso, unos cubiertos, darme la mano o abrazarme. Todo eso nace de la desinformación».
Un nuevo propósito
Thomas asegura que su activismo le dio un nuevo sentido a su vida. Después de una carrera brillante —en la que disputó 100 partidos con la selección de Gales y también representó a los British & Irish Lions—, hoy dedica gran parte de su tiempo a visibilizar la realidad de quienes viven con VIH.
También señaló que muchos deportistas todavía esconden aspectos de su vida por miedo a la discriminación: «He hablado con atletas que ocultan su orientación sexual por temor a las reacciones del público. Sobre el VIH, en cambio, casi nadie se anima a hablar. Sigue siendo un tema muy privado».
El exrugbier reconoció que tiene el privilegio de vivir en un país donde puede acceder al tratamiento y recibir apoyo, aunque recordó que en muchas partes del mundo las personas con VIH o las personas LGBTQ+ aún enfrentan persecución, discriminación e incluso penas de prisión.
Un mensaje de esperanza
Para Thomas, su historia demuestra que un diagnóstico de VIH no impide llevar una vida plena cuando existe acceso al tratamiento y un diagnóstico oportuno.
Al ser consultado sobre qué consejo le daría a su versión de 20 años, dejó una reflexión que resume su recorrido: «La vida va a ser extremadamente difícil. Pero es superando esos momentos cuando llega el éxito. Y, aún más importante, fue en esos momentos donde encontré mi felicidad».
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