A los 36 años, James O’Connor regresa a Western Force, el club donde comenzó su carrera profesional siendo apenas un adolescente. El experimentado back firmó por una temporada y vuelve a Perth con dos objetivos: aportar su experiencia a los jóvenes y luchar por un lugar en los Wallabies para el Mundial de 2027.
O’Connor dejó el club en 2011 y atravesó etapas difíciles en Melbourne, Europa y otros destinos. Con el paso de los años, reconoce que aquel recorrido fue necesario para convertirse en la persona que es hoy: “Fue lo mejor que he hecho en mi vida porque salí de la pecera. Me liberé de mis propias limitaciones y tuve que descubrir quién era como hombre”, afirmó.
Ahora, además de jugar, será entrenador de ataque del equipo Super AUS de Western Force. Y su regreso tiene también un fuerte componente personal: espera su primer hijo y decidió que era momento de volver a Australia.
“En cuanto supe que mi esposa estaba embarazada, pensé: ‘Vale, ahora todo tiene sentido’. Quiero estar cerca de mi familia. Quiero estar en Australia”.
Tras recibir ofertas de Francia, Japón y Sudáfrica, O’Connor eligió volver a casa. Sin embargo, todavía tiene un sueño pendiente.
“Quiero jugar en ese Mundial. Me he visto jugando en él y sé que puedo aportar mucho”.
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