Un informe confidencial de New Zealand Rugby advierte que el modelo actual es “claramente insostenible” y proyecta pérdidas por US$ 66 millones entre 2027 y 2031. Las reservas podrían caer de US$ 174,5 millones a apenas US$ 72 millones.
El rugby de Nueva Zelanda enfrenta una de las mayores crisis económicas de su historia. Un documento interno de New Zealand Rugby (NZR) encendió las alarmas al proyectar un déficit acumulado de US$ 66 millones entre 2027 y 2031, incluso contemplando los ingresos extraordinarios que generará la gira de los British & Irish Lions en 2029.
El informe, elaborado de cara a la Cumbre de Rugby del próximo 24 de septiembre, sostiene que el actual modelo financiero y operativo es “claramente insostenible” y que la organización necesita alcanzar un ahorro anual cercano a US$ 20 millones a partir de 2028.
La situación ya es compleja. La NZR registró una pérdida contable de US$ 19,5 millones en 2025, pese a alcanzar ingresos récord por US$ 285 millones. Además, para 2026 se proyecta una pérdida neta de US$ 27 millones.
El principal riesgo está en las reservas. La organización contaba con US$ 174,5 millones de efectivo al cierre de 2025, pero el informe advierte que, si nada cambia, esa cifra podría reducirse a US$ 72 millones para finales de 2031.
El Super Rugby tampoco cierra
El problema se extiende a las franquicias profesionales. Un informe de Deloitte, realizado junto a las cinco franquicias neozelandeses del Super Rugby, ya había advertido que el modelo de la competencia podría volverse estructuralmente insostenible en los próximos cinco años.
Entre 2019 y 2025, los cinco equipos registraron al menos una temporada con pérdidas. Para el ejercicio 2025-26 se proyecta un déficit de US$ 11 millones en Super Rugby Pacific y de US$ 8 millones en Super Rugby Aupiki.
Los números muestran además una fuerte dependencia de los All Blacks: el seleccionado masculino sería el único equipo nacional que genera ingresos para la NZR y se estima que aportará un beneficio neto de US$ 38 millones en 2026.
En el extremo opuesto aparecen las Black Ferns, con un déficit operativo proyectado de US$ 11 millones.
La liga también gana terreno
A la crisis financiera se suma el crecimiento del rugby league. Según el documento, la NRL genera alrededor de 28 millones de horas de visualización en Nueva Zelanda, frente a las 19 millones de Super Rugby y 14 millones del NPC.
La participación registrada en rugby league también creció: pasó de unos 30.000 jugadores antes de 2024 a 45.000 en 2025.
Mientras tanto, la NZR cuenta con más de 155.000 jugadores registrados, pero reconoce que el escenario está cambiando y que las estructuras financieras y operativas actuales tienen, en muchos casos, más de 30 años.
El diagnóstico de la federación es contundente: los ingresos crecen, pero los costos lo hacen todavía más rápido.
Y aunque la gira de los Lions de 2029 aportará un importante ingreso extraordinario —se espera que supere los US$ 40 millones generados en 2017—, las proyecciones siguen mostrando un déficit.
Nueva Zelanda tiene por delante una discusión que excede a una competencia o a un seleccionado: debe decidir cómo financiar y sostener su sistema de rugby profesional.
stuff.co.nz
Créditos: All Blacks







