Los Pumas cerraron su ventana de septiembre con una certeza: todavía hay margen para seguir recuperando piezas importantes. A seis semanas del primer partido del Nations Championship, Felipe Contepomi recibió en los últimos diez días una serie de noticias que pueden modificar el escenario del seleccionado de cara al tramo final del año.
El seleccionado argentino ya tiene confirmados tres de sus rivales para noviembre —Irlanda, Italia y Francia— y espera conocer el cuarto, que estará determinado por la posición final en la tabla. Pero, más allá del fixture, el verdadero desafío para Contepomi será construir el equipo que llegará al Mundial de Australia 2027.
Y en ese camino, cada regreso cuenta.
La decisión del head coach de preservar a varios habituales titulares durante los partidos ante Sudáfrica y Australia tuvo como objetivo cuidar cargas y ampliar el margen de preparación. Pero hubo otros jugadores que estuvieron ausentes por lesiones o sanciones y que, de a poco, comienzan a recuperar ritmo.
Tomás Albornoz es uno de los casos más importantes. El apertura cumplió ante La Rochelle la suspensión de cuatro partidos que le había impuesto World Rugby y ya volvió a estar disponible para Toulon. Si se confirma su presencia ante Castres el próximo sábado, tendrá por delante varias semanas de competencia para recuperar ritmo antes de la ventana de noviembre.
Otro regreso significativo es el de Joel Sclavi. El pilar debutó en Leicester después de casi tres meses sin jugar, tras su salida de La Rochelle. Para un puesto en el que Argentina necesita profundidad, volver a contar con un jugador con experiencia internacional es una alternativa que Contepomi seguramente seguirá de cerca.
En Inglaterra también apareció una noticia especialmente esperada: Juan Martín González volvió a jugar después de casi seis meses. El tercera línea participó del amistoso de Saracens ante Ampthill, luego de recuperarse de una fractura en el pie que requirió cirugía.
Su regreso puede ser todavía más relevante por lo que representa dentro del esquema de Los Pumas. González no es solamente una opción más en la tercera línea: es uno de los jugadores que Argentina necesita tener disponible cuando llegue la instancia mundialista.
Y hubo una vuelta con un componente todavía más especial. Eduardo Bello volvió a jugar después de un año, 11 meses y 27 días. El primera línea debutó con Ulster en un amistoso de pretemporada y una semana más tarde volvió a sumar minutos, esta vez como titular.
«Un año, 11 meses y 27 días después… volví a jugar un partido de rugby», escribió el propio jugador. Más allá de la emoción personal, su regreso abre nuevamente una alternativa en una posición en la que la competencia interna será determinante durante el próximo año.
También Thomas Gallo volvió a la actividad. El nuevo jugador de Lyon debutó en el Top 14 después de superar la rotura del tendón del aductor que lo obligó a pasar por el quirófano a fines de abril. Casi cinco meses después, volvió a disputar un partido oficial.
Y la lista todavía puede crecer.
Juan Cruz Mallía, que se recupera de una lesión postraumática del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, ya se entrena con Toulouse, aunque no fue incluido en las dos primeras fechas. Mientras tanto, Pedro Rubiolo, fuera desde marzo por una rotura del ligamento cruzado anterior, apunta a estar disponible para el comienzo de la Premiership.
Más que regresos, competencia
Para Contepomi, la buena noticia no está solamente en recuperar nombres. Está en recuperar competencia interna.
A poco más de un año del Mundial, cada jugador que vuelve a competir aumenta el abanico de posibilidades para un cuerpo técnico que todavía tiene tiempo para probar, observar y tomar decisiones.
Los próximos meses serán, en ese sentido, mucho más que una preparación para el Nations Championship. Serán parte de la construcción del plantel que Argentina llevará a Australia.
Y después de una temporada marcada también por lesiones, sanciones y decisiones de manejo de cargas, estos diez días dejaron algo que el entrenador seguramente valora: cada vez son más las piezas que vuelven a estar sobre la mesa.







