Sir Graham Henry puso el foco en uno de los principales problemas que vienen mostrando los All Blacks: las dificultades en el scrum y en el juego aéreo.
Para la leyenda del rugby neozelandés, parte de la explicación puede encontrarse en el nivel actual del Super Rugby, que ya no cuenta con las franquicias sudafricanas.
Nueva Zelanda llega a la Bledisloe Cup después de tres derrotas consecutivas ante los Springboks. En esos encuentros, Sudáfrica logró imponer condiciones en dos aspectos fundamentales del juego: el scrum y el juego aéreo.
Henry considera que la salida de los equipos sudafricanos del Super Rugby redujo la posibilidad de que los jugadores neozelandeses trabajen semanalmente frente a ese tipo de exigencias: “Creo que refleja el nivel inferior del Super Rugby y si ese nivel es lo suficientemente fuerte como para producir jugadores de primer nivel para los partidos internacionales”, explicó Henry.
El histórico entrenador puso como ejemplo a los Springboks, una selección que se caracteriza justamente por su fortaleza en estos aspectos: “Estás aprendiendo a jugar contra un equipo como Sudáfrica, que es muy bueno en el scrum y muy bueno en los lineout, a nivel internacional en lugar de a nivel de Super Rugby”, agregó.
El juego aéreo, una preocupación
Otro de los puntos que preocupa a Henry es el rendimiento de los All Blacks en las pelotas altas, una situación que viene siendo expuesta desde el Mundial de 2023.
El entrenador reconoció que hubo una mejoría, aunque todavía queda trabajo por hacer: “Obviamente es una preocupación y los chicos están trabajando en ello. Está mejorando, pero nos gustaría que fuera perfecto”, señaló.
Henry aseguró que el seleccionado ha dedicado mucho tiempo a trabajar esta faceta, pero volvió a remarcar la falta de oportunidades para perfeccionarla durante el Super Rugby: “No tenemos la oportunidad de perfeccionar eso en el nivel inferior, así que tenemos que hacerlo en este nivel”, explicó.
Con la próxima Copa del Mundo cada vez más cerca, los All Blacks deberán encontrar respuestas para recuperar su fortaleza en los fundamentos del juego. Y, según Graham Henry, parte de la solución podría estar en elevar nuevamente el nivel de exigencia del rugby que juegan semana a semana.







