La sorpresiva salida de Scott Robertson como head coach de los All Blacks sigue generando repercusiones en el mundo del rugby internacional. En las últimas horas, Ben Youngs salió públicamente a respaldar a Ardie Savea, quien quedó en el centro de la polémica por un supuesto “chantaje” a New Zealand Rugby en medio del proceso que terminó con el despido del entrenador.
Junto a Dan Cole, el histórico medio scrum inglés analizó la situación en el podcast For The Love Of Rugby, donde dejó en claro que, a su entender, algo no estaba funcionando dentro del seleccionado neozelandés, más allá de los resultados.
“Algo debe haber estado mal. Algo no debe haber ido bien. Tuvo un éxito rotundo en los Crusaders, conoce a muchos de esos jugadores y tuvo un 74% de victorias. En general, no fue una temporada tan mala”, señaló Youngs sobre el ciclo de Robertson al frente de los All Blacks.
Desde que asumió a comienzos de 2024, el entrenador ganó 20 de los 27 partidos que dirigió. Sin embargo, para Youngs, el estándar que impone el rugby neozelandés es implacable. “Prácticamente se estableció un estándar para cualquier entrenador que asuma el cargo: no te podés permitir perder test matches. Creo que perdieron tres en todo el año. Eso no sucede a menos que haya un grupo de jugadores muy, muy descontentos”, remarcó.
En ese contexto, el nombre de Ardie Savea, ex Jugador del Año de World Rugby, apareció como una de las figuras clave dentro del vestuario. Youngs se refirió puntualmente a las versiones que indicaban que el tercera línea habría presionado a la dirigencia insinuando una posible salida al rugby japonés o europeo.
“Que alguien como Savea casi los presione diciendo ‘quizás me quede en Japón, quizás me vaya a Europa’… definitivamente les estaba haciendo saber que las cosas no estaban bien y que, si no cambiaban, se iría a otro lado”, explicó el inglés.
Lejos de criticar esa postura, Youngs defendió el rol del forward como líder del plantel. “Hay que defender la voz de cada miembro del equipo, y algunos jugadores jóvenes no la tienen. Parte de ser un gran líder es representar los valores y las ideas de tu equipo. Y creo que Savea lo logró”, sostuvo.
De todos modos, el ex medio scrum aclaró que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre el entrenador principal. “Nunca se trata de una sola persona. Tiene entrenadores asistentes y uno desconoce cómo son esas relaciones internas”, afirmó.
En esa línea, destacó la magnitud de la decisión tomada por New Zealand Rugby. “Que se desprendan de alguien que tuvo tanto éxito con una de sus franquicias, como Crusaders, no debe haber sido una decisión fácil. Fue algo muy meticuloso. Obviamente hubo un nivel de descontento que no pudieron resolver y, tal vez, una pérdida de fe de los jugadores en el staff”, analizó.
Finalmente, Youngs subrayó el peso simbólico de la determinación. “Es una decisión enorme, pero no la habrían tomado si no pensaran que es la correcta, teniendo en cuenta la expectativa, la reputación y todo lo que representa el rugby de Nueva Zelanda”.
Mientras se abre el debate sobre quién será el próximo head coach de los All Blacks, el caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad conocida: en Nueva Zelanda, los resultados importan, pero el clima interno y la confianza del plantel pueden ser determinantes.








