El entrenador de los Blues, Vern Cotter, encendió la alarma en el rugby neozelandés tras confirmarse que su capitán, Dalton Papali’i, dejará el país al finalizar la temporada del Super Rugby Pacific para continuar su carrera en Francia.
El tercera línea de los All Blacks, con 37 tests internacionales, se suma a Hoskins Sotutu y AJ Lam en la lista de figuras que emigrarán al exterior, generando un fuerte impacto en el plantel de Auckland.
Papali’i fichará por Castres Olympique, equipo del Top 14, en un movimiento que llega después de perder terreno en la consideración del head coach neozelandés Scott Robertson, con apenas una aparición internacional en 2025.
“Deberíamos estar preocupados”
Cotter fue contundente al referirse al éxodo de talento: “Creo que deberíamos estar preocupados. Necesitamos una mejor alineación, mejores conversaciones y conversaciones más tempranas con jugadores como Dalton. Sintió que tenía más que aportar, pero no fue invitado, así que decidió irse”.
El entrenador, que también dejará a los Blues al finalizar la temporada para asumir en los Queensland Reds a partir de 2027, remarcó que Papali’i “tiene madera de capitán” y que incluso podría haber liderado a los All Blacks.
“Perderlo del rugby neozelandés duele un poco, pero tiene una familia y muchas otras cosas que considerar”, agregó.
Una decisión personal y económica
El propio Papali’i reconoció que fue “una de las decisiones más difíciles” de su vida, lo que prácticamente lo deja fuera de la carrera hacia el Mundial 2027.
Figura clave en el título de los Blues en 2024 y próximo a alcanzar las 100 presencias con la franquicia de su ciudad natal, el forward explicó que su nueva realidad familiar fue determinante.
“Mi sangre es azul. Mi lealtad es con este equipo. Pero desde que tengo una pareja y un bebé, he puesto muchas cosas en perspectiva. El rugby no es una carrera larga”.
Además, fue claro respecto al aspecto económico: “Se redujo al hecho de que quiero ayudar económicamente a mi familia, pero también tener nuevas metas y experiencias de vida, porque el rugby puede llevarte por todo el mundo”.
La salida de Papali’i no solo golpea a los Blues: reabre el debate sobre la retención de talento en Nueva Zelanda y la creciente influencia del mercado francés en el rugby internacional.







