A veces, en el rugby de alto rendimiento, los caminos menos pensados terminan marcando decisiones clave. Y en el caso de Mike Blair, una simple broma en WhatsApp fue el punto de partida de una historia que hoy lo deposita en uno de los lugares más exigentes del planeta: el staff de los All Blacks.
El ex medio scrum de Escocia, de 44 años, fue confirmado como entrenador de ataque dentro del equipo que lidera Dave Rennie rumbo al ciclo que desembocará en el Mundial 2027. Pero su llegada tiene un origen tan inesperado como revelador.
El mensaje que lo cambió todo
La historia se remonta a su etapa como head coach de Edinburgh. En ese momento, Blair integraba un grupo de WhatsApp junto a Rennie, con quien había trabajado en Glasgow Warriors.
En medio de una conversación distendida, y tras la salida de Rennie del seleccionado australiano, surgió el comentario que lo cambiaría todo.
“Si necesitan un entrenador de ataque, me apunto”, lanzó Blair en tono de broma.
Lo que parecía un chiste no quedó ahí. Rennie le escribió por privado: “Mike, ¿de verdad te interesa?”
La respuesta fue inmediata. Y decisiva.
Salir de la zona de confort
Más allá de su rol como entrenador principal de Edinburgh Rugby, Blair tenía claro que su crecimiento pasaba por otro lado: convertirse en un especialista ofensivo de nivel internacional.
Su decisión fue dejar la comodidad del rugby escocés y sumarse al proyecto de Rennie en Japón, en los Kobelco Kobe Steelers. Un paso que implicó empezar de cero.
“Parte del trabajo de entrenador es encontrar la clave para liberar el potencial de cada jugador. Para poner eso a prueba, tenés que ir a un lugar donde no conozcas a nadie”, explicó en su momento.
Un contexto exigente
La llegada de Blair se da en un escenario particular. El ciclo anterior dejó dudas en la eficacia ofensiva, pese a la generación de juego.
Además, la salida de entrenadores de ataque en el proceso reciente y la exigencia histórica del seleccionado obligan a una respuesta inmediata.
Desde la dirigencia, el respaldo es total. El CEO interino de la unión neozelandesa, Steve Lancaster, fue contundente:
“Es clave que Dave tenga gente de confianza. Mike aportará mucho”.
Lo que comenzó como una broma terminó convirtiéndose en una oportunidad única. Pero más allá de la anécdota, el nombramiento de Mike Blair responde a una lógica clara: confianza, conocimiento compartido y una búsqueda concreta de evolución en el juego.
Ahora, el desafío será trasladar esa historia improbable al campo de juego. Porque en los All Blacks, el margen para las segundas oportunidades —o para los chistes— suele ser mínimo.
LA CARRERA DE MIKE BLAIR
JUGADOR
2002-2012 – Edimburgo (169 partidos)
2013-2015 – Newcastle (34 partidos)
2002-2012 – Escocia (85 partidos)
ENTRENANDO
2016-2019 – Glasgow (asistente)
2017-2021 – Escocia (asistente)
2021-2023 – Edimburgo (entrenador principal)
2023-2026 – Kobe Steelers (asistente)
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