Lo que comenzó como un taller dentro del Complejo Penitenciario de Valparaíso terminó transformándose en una experiencia inédita para el rugby chileno: el nacimiento de Unión Libertad, el primer club de rugby en una cárcel de Chile.
En un entorno marcado por el hacinamiento —3.351 internos en un espacio diseñado para 1.919— y la violencia cotidiana, el rugby pasó de ser una herramienta de supervivencia a convertirse en un camino de reconstrucción personal.
De la supervivencia al respeto
En sus inicios, los tackles, rucks y mauls eran simplemente parte de la lógica carcelaria. Pero en 2016, el Centro de Tratamiento de Adicciones impulsó un proyecto formal con la pelota ovalada. Medio centenar de internos comenzó a entrenar y a familiarizarse con la “guinda”.
Con el tiempo, el grupo se formalizó y en enero quedó oficialmente registrado como club. Actualmente entrenan tres días por semana, suman dos jornadas de gimnasio y disputan partidos los fines de semana. Un cronograma propio de cualquier institución competitiva.
“El rugby me liberó, curó mi alma”, confesó Alex Javier Silva, interno desde 1999. “Abandoné el mundo de la cárcel en el que ya estaba metido hacía 20 años por el rugby”.
Valores que transforman
Disciplina, respeto, integridad, pasión y solidaridad dejaron de ser conceptos abstractos. En un contexto donde “la violencia abunda”, como explicó Jorge Henríquez, el rugby ayudó a canalizar la ira y mejorar la convivencia interna.
Los entrenadores Leopoldo Cerda y Gonzalo Delgado visitan el penal tres veces por semana para trabajar con los 27 jugadores que hoy integran el plantel. El requisito es claro: buena conducta y compromiso colectivo.
“El primer cambio es la disciplina y el autocontrol. En un deporte de tanto roce, aprender a manejar la ira es clave. Y ellos lo han logrado”, destacó Cerda.
Un partido histórico ante Los Cóndores
El proyecto dio un salto impensado en 2024, cuando Unión Libertad enfrentó a la selección chilena, Los Cóndores, en la cárcel Colina 1.
“Fue una batalla épica. Nadie había hecho algo así en Chile”, recordó Silva. El partido marcó un antes y un después en la visibilidad del programa.
Fundación Libertad: el tercer tiempo fuera del penal
El crecimiento del equipo derivó en la creación de la Fundación Libertad, impulsada por exreclusos y profesionales, que acompaña procesos de reinserción con apoyo terapéutico, capacitaciones y vínculos laborales.
“Queremos demostrar que no todos son delincuentes para siempre y que muchas veces lo que falta son oportunidades”, señaló Cynthia Canales, presidenta de la fundación.
Uno de los impulsores fue Guillermo Velásquez, hoy en libertad: “Si el equipo no hubiera existido, la sociedad tendría un delincuente más. El rugby me salvó la vida”.
Hoy, los exinternos continúan entrenando en Valparaíso bajo el nombre “All Free”, mientras dentro del penal nuevos jugadores sueñan con seguir el mismo camino.
Unión Libertad no solo es un equipo. Es la prueba de que el rugby, incluso detrás de las rejas, puede ser una herramienta de transformación real.








