Irlanda comenzó con buenas intenciones, pero terminó superada con claridad en París. La derrota por 36-14 ante Francia en el Stade de France dejó más que un resultado adverso: expuso falencias que Andy Farrell no dudó en señalar públicamente.
El entrenador del Trébol y su capitán, Caelan Doris, coincidieron en el diagnóstico tras un partido que se quebró en la primera mitad.
Un primer tiempo que marcó el rumbo
Irlanda arrancó con energía, pero Francia rápidamente tomó el control del juego y construyó una ventaja contundente de 22-0 al descanso. La presión, la intensidad en el contacto y la precisión francesa dejaron sin respuestas a los visitantes.
Farrell fue directo: “Hay que demostrar un poco de lucha e intención, y nos faltó un poco de eso en la primera mitad, lo cual es muy decepcionante”.
El head coach reconoció que Francia jugó “a otro nivel” en varios pasajes del encuentro y que su equipo no logró igualar esa intensidad inicial.
En el complemento, Irlanda mostró otra cara. Los tries de Nick Timoney y Michael Milne llegaron tras una mejora en la actitud y el empuje, especialmente desde el banco.
Farrell destacó ese aspecto: “No fue ciencia espacial. Simplemente tuvieron un poco de empuje, un poco de garra en su forma de trabajar”.
Sin embargo, el intento de reacción no alcanzó. Francia ya había asegurado el punto bonus y cerró el partido con autoridad.
“Cada punto importa en esta competición”, recordó el entrenador, consciente del impacto que puede tener esta derrota en la tabla.
El capitán Caelan Doris también fue contundente en su análisis: “Nos pusimos una montaña demasiado alta para escalar en la primera mitad”.
Irlanda no logró imponerse en el contacto, falló en la persecución de patadas y permitió que Francia desplegara su rugby fluido y ofensivo.
“No lo hicimos lo suficientemente bien en el choque. Nuestra persecución de patadas nos falló”.
Aunque rescató la actitud del segundo tiempo, el balance fue claro: una actuación que deja preocupaciones en el arranque del torneo.








