El forward había sufrido en 2023 la ruptura total del tendón de Aquiles durante un partido ante Selknam, una lesión que suele implicar largos tiempos de recuperación y un fuerte impacto tanto físico como emocional.
“Lo que más me impactó fue entender que me esperaba un proceso largo, que iba a tener que trabajar mucho para volver a mi nivel”, recordó el jugador sobre aquel momento.
La intervención quirúrgica se realizó en el Hospital Privado Universitario de Córdoba, bajo la supervisión del Dr. Alejandro Fazio. La decisión respondió a la necesidad de un abordaje preciso, orientado a garantizar un regreso seguro al alto rendimiento.
Tras la operación, Molina inició una rehabilitación intensiva con un equipo interdisciplinario, combinando trabajo kinesiológico, seguimiento médico y acompañamiento integral durante todas las etapas del proceso.
“El acompañamiento fue muy importante. Me sentí contenido desde el primer día, no solo en lo médico sino también en lo emocional”, destacó.
Luego de varios meses de recuperación, Molina recibió el alta competitiva y volvió a vestir la camiseta del seleccionado argentino. Actualmente se encuentra en plena actividad, sin limitaciones físicas y con una evolución considerada exitosa por el equipo médico.
Su caso refleja la importancia de un tratamiento integral en lesiones de alta complejidad, donde el diagnóstico preciso, la cirugía adecuada y el seguimiento profesional resultan determinantes para el regreso al máximo nivel.
Fuente: La Voz del Interior









