Marshall, integrante del plantel que logró la histórica serie en 1996 en suelo sudafricano, sostuvo que este desafío supera incluso a una gira de los British & Irish Lions, por el contexto, la presión ambiental y la intensidad física.
La próxima gira de Nueva Zelanda, prevista para agosto, incluirá no solo los test matches ante Sudáfrica, sino también enfrentamientos ante franquicias del United Rugby Championship, lo que incrementa el nivel de desgaste competitivo.
La rivalidad entre ambos seleccionados, iniciada en 1921, es una de las más tradicionales del rugby y ha tenido históricamente un fuerte peso del factor local, con escasas victorias en condición de visitante en series completas.
En ese contexto, el escenario vuelve a presentarse como una de las pruebas más exigentes del calendario internacional.
“Ya lo he dicho antes y lo digo porque para mí es un hecho: como All Black, probablemente el desafío más difícil que afrontas, e igualmente si eres el entrenador, es ir a Sudáfrica”, dijo al podcast The Good, The Bad & The Rugby.








