Una de las imágenes más emblemáticas de la historia del rugby de Nueva Zelanda podría dejar Eden Park. La estatua que homenajea a Sir Michael Jones y al primer try de la historia de los Mundiales, marcado ante Italia en el partido inaugural de la Rugby World Cup 1987, fue puesta a la venta por los liquidadores de la obra, encendiendo la alarma en la comunidad del rugby.
La escultura, descrita como “un símbolo de excelencia deportiva y orgullo nacional”, podría abandonar el estadio si no se encuentra una solución que garantice su permanencia. El CEO de Eden Park, Nick Sautner, instó públicamente a los potenciales compradores a mantener la obra dentro del estadio, remarcando que su valor trasciende lo económico.
La estatua es una escultura de bronce de 4,2 metros de largo, creada por la artista Natalie Stamilla, a partir de una fotografía tomada por su padre, Geoff Dale. Fue inaugurada en 2011 y desde entonces se convirtió en una de las principales atracciones para los visitantes del estadio.
Según datos oficiales, hasta 1.000 personas por semana la observan durante los recorridos guiados, junto a la estatua de Dave Gallaher, otro ícono del rugby neozelandés. El costo original de la obra fue cercano a los 330.000 dólares, aunque su valuación actual podría ser inferior.
Eden Park intentó adquirir la estatua de forma directa, pero las negociaciones no prosperaron. Ante este escenario, Sautner dejó abierta la posibilidad de colaborar con un comprador para asegurar que la escultura permanezca en lo que definió como su “lugar legítimo”.
Sin un acuerdo de este tipo, existe el riesgo real de que la estatua termine fuera del estadio o incluso en el extranjero, un desenlace que muchos consideran inadmisible, dado que su valor histórico y sentimental supera ampliamente el valor del material con el que fue construida.







