El forward de Munster Rugby, de 23 años y oriundo de Cobh, ingresó desde el banco a los 55 minutos en la victoria ante Italia por el Six Nations y recibió una cálida ovación en el Aviva Stadium. Sin embargo, horas después del encuentro, comenzaron a circular mensajes racistas en redes sociales dirigidos al jugador.
Ante la gravedad de la situación, Irlanda decidió desactivar los comentarios en algunas de sus publicaciones oficiales.
En su comunicado, la IRFU expresó: “Estamos al tanto de algunos abusos selectivos en línea en los últimos días y seguimos trabajando con Signify, empresa especializada en protección contra el abuso digital, y con las autoridades pertinentes para denunciarlos”.
Además, el organismo rector del rugby irlandés subrayó su postura firme frente a estos hechos: “Seguiremos apoyando plenamente a todos los afectados por las acciones cobardes de una minoría. El abuso racista no tiene cabida en la sociedad irlandesa y la IRFU mantiene una política de tolerancia cero hacia el racismo en cualquiera de sus formas”.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la problemática del racismo en el deporte y el impacto del abuso en redes sociales sobre los jugadores, incluso en momentos que deberían ser exclusivamente de celebración, como el debut internacional de un joven talento.








