El back internacional de doble código finalizará la actual temporada con los Sydney Roosters de la NRL antes de emigrar a Japón, con el objetivo de mantenerse elegible para los Wallabies y llegar en plenitud al Mundial de Rugby 2027, que se disputará en Australia. Desde el club australiano dejaron abierta la posibilidad de un regreso una vez finalizado su vínculo en Asia.
El valor de Nawaqanitawase se incrementó notablemente tras una destacada primera temporada en la NRL, sumada a su recorrido previo en el rugby union, donde disputó cuatro temporadas en el Super Rugby con NSW Waratahs y acumuló 11 caps con el seleccionado australiano.
Además, el jugador cuenta con triple elegibilidad internacional, ya que podría representar también a Italia o Fiji en una Copa del Mundo, un aspecto que aumenta su atractivo estratégico en el escenario global.
Uno de los puntos determinantes para su decisión fue la interpretación actual de la Ley Giteau. En agosto, el director de alto rendimiento de Rugby Australia, Peter Horne, señaló que la norma resulta “en cierto modo redundante”, lo que permitiría que Nawaqanitawase siga siendo considerado por el seleccionado aun jugando en el exterior.
Pese a la temprana eliminación de los Wallabies en el Mundial de Francia 2023, el back fue uno de los rendimientos más sólidos del equipo, destacándose especialmente en el juego aéreo y en situaciones de definición.
En ese sentido, el entonces entrenador Joe Schmidt elogió públicamente sus cualidades: “Su capacidad atlética en el aire no difiere mucho de la de Joseph-Aukuso Suaalii. Tener atletas así siempre aporta valor”.
Si bien Australia cuenta con una amplia base de wings —como Max Jorgensen, Dylan Pietsch, Corey Toole, Harry Potter y Andrew Kellaway—, el perfil físico, la potencia y el juego aéreo de Nawaqanitawase lo convierten en una opción difícil de ignorar para el próximo entrenador de los Wallabies, Les Kiss.
Japón, por su parte, continúa consolidándose como uno de los destinos más atractivos del rugby profesional. Figuras como Cheslin Kolbe, quien percibe uno de los salarios más altos del mundo, y los australianos Samu Kerevi, Bernard Foley y Marika Koroibete, forman parte de una liga que no deja de crecer en jerarquía.
Con este movimiento, Nawaqanitawase apuesta a un camino estratégico: desarrollo económico, competencia de alto nivel y la posibilidad concreta de volver a vestir la camiseta dorada en un Mundial en casa.
Sydney Morning Herald







