El sueño más ambicioso en la historia del rugby sudamericano ya está en marcha. Chile, Argentina, Uruguay y Brasil avanzan en una candidatura conjunta para organizar el Mundial de Rugby 2035, un proyecto sin precedentes para la región y que cuenta con el impulso de Agustín Pichot, exvicepresidente de World Rugby.
La intención había sido deslizada por el propio Pichot meses atrás en la prensa inglesa, y en los últimos días comenzó a tomar forma concreta. El pasado sábado, Pablo Lemoine y Cristián Rudloff, presidente de Chile Rugby, confirmaron oficialmente la postulación y los primeros pasos del proceso.
Un desafío histórico para el rugby sudamericano
“Después del Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos, el Mundial de Rugby es uno de los eventos más masivos y vistos del mundo. Organizar una cita de esta magnitud nos obliga a consolidar un proyecto mucho más amplio, con una relación más estrecha con el mundo público y privado”, explicó Rudloff.
El dirigente remarcó que un Mundial adulto “son palabras mayores” y que la candidatura no apunta solo al evento en sí, sino al fortalecimiento estructural del rugby en la región, en un contexto marcado por el crecimiento sostenido del deporte en Sudamérica y por hitos recientes como la clasificación de Chile a sus primeros Mundiales.
Plazos definidos por World Rugby
Aunque la candidatura se encuentra en una fase inicial, World Rugby ya estableció un cronograma claro.
Durante el tercer trimestre de este año se presentarán los cuestionarios formales para los países postulantes, mientras que entre fines de 2026 y comienzos de 2027 se realizarán las visitas técnicas y evaluaciones de viabilidad.
La decisión final se tomará en noviembre de 2027.
Estadios y sedes en evaluación
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la infraestructura. “Si miramos el Mundial de Australia, los estadios superan los 20 mil espectadores y las finales se juegan en recintos de más de 80 mil”, advirtió Rudloff.
En el caso de Chile, hoy no existen estadios con ese aforo máximo, aunque sí varias opciones por encima de los 20 mil. El Estadio Nacional y el Monumental encabezan la lista, mientras que otros recintos como Santa Laura, Sausalito, Elías Figueroa, Ester Roa, Germán Becker y Calvo y Bascuñán aparecen como alternativas viables.
Uno de los escenarios descartados por ahora es el Claro Arena (San Carlos de Apoquindo), debido a su carpeta sintética no certificada por World Rugby. “Hoy no cumple con el estándar requerido para rugby, aunque quedan muchos años y eso podría cambiar”, aclaró el presidente de Chile Rugby.
También aparece Antofagasta como opción futura, tras anunciarse una inversión para una cancha sintética con estándar FIFA y World Rugby, lo que permitiría albergar partidos internacionales.
Inversión, logística y organización
Las cifras que rodean un Mundial de Rugby son considerables. Francia, sede en 2023, invirtió alrededor de 1.800 millones de euros, el doble de lo que costaron los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de Santiago.
En ese contexto, la organización conjunta entre varios países aparece como una ventaja clave para Sudamérica. “El impacto financiero en hotelería, infraestructura y logística es enorme. No se trata solo de los estadios, sino también de aeropuertos, conexiones, transporte interno y servicios”, señaló Rudloff.
Actualmente, los dirigentes sudamericanos analizan en detalle el libro de cargos de World Rugby para definir qué ciudades cumplen con los requisitos y cuáles están dispuestas a comprometerse con las exigencias del evento.
El respaldo político y el impacto social
Otro punto central será el apoyo político. Rudloff destacó como antecedente positivo lo ocurrido en septiembre, cuando el respaldo transversal del Congreso permitió aumentar el aforo del estadio Sausalito para el partido ante Samoa, clave para la clasificación al Mundial.
“Hoy hay políticas de Estado ligadas al rugby y eso nos llena de optimismo. El deporte dejó de ser visto como algo de élite y tiene un impacto social cada vez más grande”, remarcó.
En ese sentido, el dirigente subrayó la importancia de cuidar el crecimiento del rugby en la región: “Tenemos que seguir consolidando este trabajo, especialmente en los valores que transmite el deporte, como el respeto, para las nuevas generaciones”.
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