A días del inicio del Torneo de las Seis Naciones 2026, el rugby galés atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. Nigel Owens, exárbitro internacional y una de las voces más respetadas del país, advirtió que los problemas van mucho más allá de los resultados deportivos.
Gales llega al torneo golpeado tras un 2025 muy duro, marcado por la histórica derrota 73-0 ante Sudáfrica en Cardiff y un presente que lo ubica nuevamente como candidato al último puesto. Pero para Owens, el foco no debe ponerse en el número de franquicias profesionales, sino en la fragilidad del sistema.
“El número de regiones es irrelevante. El problema es que los cimientos no son sólidos”, sostuvo. Y fue contundente: “No se puede construir un rascacielos sobre los cimientos de un bungalow”.
Owens apuntó directamente al sistema formativo, al considerar que las academias ya no están cumpliendo su función y que el rugby galés no logra desarrollar ni retener a sus jóvenes talentos, pese a contar con materia prima suficiente para sostener cuatro equipos profesionales.
A esta crisis estructural se suma una fuerte pérdida de interés del público, con estadios semivacíos en la URC y un clima de desánimo generalizado alrededor de la selección nacional. “Mucha gente ha perdido el interés en el rugby, y en algunos casos lo ha abandonado por completo”, alertó.
En este contexto, Gales debutará el 7 de febrero en Twickenham ante Inglaterra, en un Seis Naciones que aparece cuesta arriba desde lo deportivo y lo institucional, mientras crece el reclamo por una reconstrucción profunda antes de que el daño sea irreversible.







