El nuevo ciclo de los All Blacks ya está en marcha, pero no sin tensiones internas. Mientras Dave Rennie avanza en la reconstrucción del seleccionado rumbo al Mundial 2027, un respetado entrenador rechazó sumarse a su staff, en paralelo a una “pequeña batalla” ganada frente a la dirigencia del rugby neozelandés.
La New Zealand Rugby oficializó a los nuevos asistentes que acompañarán a Rennie: Tana Umaga (defensa), Neil Barnes (asistente sénior (line-out como eje), Mike Blair (ataque), Jason Ryan (forwards), Phil Healey (salud y rendimiento)
Se trata de una reestructuración profunda respecto al ciclo anterior encabezado por Scott Robertson, donde Ryan es el único sobreviviente del cuerpo técnico.
El rechazo que sorprendió
Uno de los nombres que sonaba para integrarse era Andrew Strawbridge, quien finalmente desistió de la propuesta.
El preparador físico, con pasado junto a Rennie en Chiefs y experiencia reciente en Inglaterra con Steve Borthwick, habría tomado la decisión por “motivos personales”.
Según versiones periodísticas, también pesó su relación profesional con Barnes, marcada por estilos de trabajo y personalidades fuertes.
Rennie impone condiciones
Donde sí hubo avance para el head coach fue en la elección de Mike Blair. La federación prefería promover a Scott Hansen, pero Rennie defendió su postura.
Finalmente, logró imponer su visión: Blair será el encargado del ataque, consolidándose además Barnes como su principal mano derecha dentro del staff.
“Rennie ganó una pequeña batalla, no desde la confrontación, sino desde argumentos sólidos sobre lo que considera mejor para los All Blacks”, señaló el periodista Gregor Paul.
Con el nuevo equipo de trabajo confirmado, los All Blacks comienzan una etapa clave con la mira puesta en la Copa del Mundo de Rugby 2027, donde volverán a posicionarse como candidatos.







