Mientras en Irlanda se debate sobre sistemas de juego, perfiles envejecidos y decisiones de selección, Ronan O’Gara cree que el problema de fondo es mucho más complejo y difícil de resolver desde una pizarra.
Para el ex apertura del seleccionado irlandés, hoy entrenador de La Rochelle, la palabra clave es clara: confianza.
“Cuando la pierdes, todo se sale de control”
O’Gara habló con franqueza sobre el momento del rugby irlandés y explicó que el equipo no solo pelea contra sus rivales, sino también contra el impacto psicológico que implica bajar los estándares tras años de éxito sostenido.
“Estoy en una buena posición para comentar esto porque he estado viviendo esto durante más meses que la gerencia de Irlanda”, explicó, en referencia al bajón actual de La Rochelle.
“Y esto es exactamente lo que sucede cuando has tenido éxito y lo pierdes: pierdes la confianza y todo se sale de control, como si fuera el mar y estuvieras tratando de cambiar el rumbo”.
El análisis del ex 10 describe un fenómeno frecuente en el deporte de élite. Cuando se gana con regularidad, todo parece fluir con naturalidad. Pero cuando esa ventaja desaparece, las mismas acciones que antes resultaban simples se vuelven pesadas y forzadas.
“Uno de los ingredientes menos valorados en el deporte es la confianza”, sostuvo.
“Hay días en los que hacemos una actividad en la cancha y es muy fácil, y hay días en los que hacemos la misma actividad y es muy difícil”.
Una narrativa que juega en contra
El contexto tampoco ayuda. Irlanda pasó de ser el modelo de consistencia y claridad en el rugby internacional a convertirse en objeto de cuestionamientos constantes: edad del plantel, caída de rendimiento, energía y dirección.
“La narrativa actual sobre Irlanda es negativa”, admitió O’Gara.
“Es difícil, es un equipo envejecido, están fuera de forma y la gente siempre dará su opinión, y tienen todo el derecho a darla”.
El ex apertura no desestima las críticas, pero advierte sobre el desgaste mental que generan.
“Mucho de eso es cierto, pero no solo estás luchando contra lo que puedes controlar; estás tratando de luchar contra lo que no puedes controlar”.
Según O’Gara, esa presión externa termina drenando energía emocional antes incluso de salir al campo.
“Se convierte casi en una trampa vil que consume tus reservas mentales. Para el día del partido, no tienes tanta energía como quisieras para darlo todo”.
El desafío de Andy Farrell
El escenario deja a Andy Farrell ante uno de los momentos más delicados de cualquier ciclo exitoso: la reconstrucción. Después de haber llevado a Irlanda a un nivel histórico, el desafío ahora es tanto psicológico como estratégico.
“Eso es deporte”, concluyó O’Gara.
“Y especialmente para alguien como Faz, que ha tenido tanto éxito en lo que ha hecho y ahora probablemente esté en un ciclo de reconstrucción”.
Cambiar el rumbo, como graficó el propio O’Gara, no será inmediato. Pero si Irlanda pretende recuperar la versión dominante que la convirtió en referencia mundial, el primer paso podría no estar en un ajuste táctico, sino en reconstruir la confianza perdida.








