Reconocida como la cuna del rugby de selecciones, la capital escocesa ofreció un escenario imponente para la inauguración de la 143ª edición de uno de los torneos más prestigiosos y tradicionales del deporte en el hemisferio norte.
El lanzamiento reunió a entrenadores y jugadores de las seis naciones participantes —Inglaterra, Francia, Irlanda, Italia, Escocia y Gales— y marcó el inicio formal de las seis semanas de competencia que captan la atención del mundo ovalado.
El seleccionador de Escocia, Gregor Townsend, celebró la oportunidad de ser anfitrión del evento: “Es fantástico recibir el lanzamiento del torneo. Es un orgullo tener a todos aquí, en nuestro país y en nuestra capital”.
Por su parte, el capitán Sione Tuipulotu remarcó la dimensión que tiene el Seis Naciones para los protagonistas: “Es un torneo increíble y la cima del rugby de selecciones fuera de la Copa del Mundo”.
La elección de Edimburgo no fue casual. La ciudad ocupa un lugar central en la historia del rugby, al haber sido sede del primer partido internacional en 1871, un hito que refuerza su rol como escenario ideal para una apertura tan significativa.
El evento puso en valor tanto el legado histórico del rugby escocés como la importancia cultural del Seis Naciones, la competencia anual de rugby más longeva del mundo.
Tras el lanzamiento, Escocia abrirá su campaña como visitante en Roma frente a Italia, antes de regresar a casa para disputar sus partidos clave del torneo en el Scottish Gas Murrayfield Stadium, uno de los templos del rugby europeo.







