Super Rugby Pacific cerró definitivamente la puerta a una posible vuelta de los equipos sudafricanos. En medio de los debates sobre expansión y tras el colapso de los Melbourne Rebels, el CEO del torneo, Jack Mesley, dejó una postura clara: el futuro pasa por consolidar el formato actual y no por recuperar franquicias del pasado.
Cuando fue consultado en el podcast DSPN con Martin Devlin sobre si existían planes para reemplazar a los Rebels o sumar nuevos equipos, su respuesta fue contundente: “No. Ninguno”.
Consolidar antes que expandir
Desde 1996, cuando el torneo nació con 12 equipos de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, el Super Rugby ha atravesado múltiples transformaciones. Pasó por formatos de 14, 15 y hasta 18 equipos, sumó franquicias de Japón y Argentina en 2016, y sufrió una ruptura definitiva tras la pandemia, cuando los equipos sudafricanos emigraron al entonces PRO14, hoy United Rugby Championship (URC).
En 2021, el torneo se reconfiguró con cinco equipos neozelandeses y australianos, y posteriormente incorporó a Fijian Drua y Moana Pasifika bajo la nueva identidad de Super Rugby Pacific. Sin embargo, la caída de los Melbourne Rebels volvió a abrir el debate sobre una posible expansión.
Los Cheetahs manifestaron su intención de regresar, e incluso se mencionó la posibilidad de que Jaguares pudiera reinsertarse en la competencia. Pero Mesley fue claro: el foco está en fortalecer la estructura actual.
“Super Rugby ha tenido tantas formas y tantos cambios. Necesitamos que los aficionados comprendan nuestra competencia. ¿Quiénes son nuestros equipos? ¿Quiénes son nuestros jugadores?”, explicó.
Además, reconoció la fragilidad económica de varias franquicias: “No es ningún secreto que los clubes, financieramente, no están en la mejor posición. Tenemos la tarea de consolidar y fortalecer lo que tenemos actualmente”.
¿Se extraña a Sudáfrica?
La ausencia de Bulls, Stormers, Sharks y Lions sigue generando debate. Algunos referentes como Matt Burke, Sonny Bill Williams y Stephen Donald han señalado que la salida sudafricana impactó en el nivel físico del torneo y, por extensión, en el rendimiento internacional de Wallabies y All Blacks.
Sin embargo, Mesley desestimó esa idea y respaldó su postura con datos.
Cuando le preguntaron si le gustaría tener nuevamente a los equipos sudafricanos en la competencia, respondió: “No”.
Y ante la insistencia sobre el motivo, explicó: “Si miramos los datos, esos partidos no tuvieron buena calificación. No asistieron bien. No tuvieron la misma calificación que tenemos ahora”.
Para el CEO, existe un componente nostálgico en el debate: “Creo que hay un romance asociado con la época sudafricana”.
Mientras el rugby sudafricano parece haberse consolidado en el hemisferio norte, compitiendo en la URC y la Champions Cup, Super Rugby Pacific apuesta por estabilidad antes que expansión.
En un contexto financiero delicado y tras años de constantes cambios de formato, la dirigencia prioriza fortalecer las bases actuales en lugar de buscar “tesoros en tierras lejanas”, como graficó Mesley.
El mensaje es claro: al menos en el corto y mediano plazo, el Super Rugby Pacific seguirá sin Sudáfrica.








