El crecimiento de la competencia regional no solo eleva el nivel, sino que amplía las oportunidades para que más jugadores transiten el camino hacia la elite.
Semifinalista en tres de los últimos cinco mundiales y protagonista estable del Top 10, Los Pumas representan el resultado visible de un sistema que viene trabajando de forma sostenida. Detrás, la Unión Argentina de Rugby impulsa estructuras clave como academias y centros de desarrollo distribuidos en todo el país, enfocados en detectar y potenciar talento.
A la par, el rugby de clubes sigue siendo el corazón del sistema. Con casi 150 años de historia, se sostiene gracias al compromiso de miles de jugadores, entrenadores y dirigentes que hacen del deporte una herramienta de formación. En ese ecosistema, iniciativas como Conecta Rugby permiten capacitar y acompañar al rugby amateur en cada rincón del país.
El staff de Los Pumas, encabezado por Felipe Contepomi, junto a Juan Fernández Lobbe y Andrés “Dogo” Bordoy, trabaja activamente con las franquicias durante el torneo. La presencia en entrenamientos, partidos y análisis fortalece la conexión entre el seleccionado y el sistema.
“El objetivo de las franquicias es seguir preparando jugadores para el más alto nivel”, explicó Contepomi, remarcando además una idea central: el profesionalismo es un destino para una minoría, por lo que el crecimiento del rugby amateur sigue siendo esencial.
En la misma línea, Fernández Lobbe destacó el valor del proceso: “Es un camino muy importante el que se está generando en Argentina con estas franquicias, sumado al trabajo previo que se realiza antes de llegar a ellas”.
Desde la creación del torneo —y su etapa anterior como Superliga Americana—, las franquicias han sido plataforma para el surgimiento de jugadores que hoy son protagonistas en el seleccionado, como Tomás Albornoz, Juan Martín González o Gonzalo García.
El impacto es claro: más competencia, más roce internacional y una transición más natural entre el rugby de clubes y el alto rendimiento.
El mensaje final de Contepomi resume el espíritu del proyecto: generar oportunidades dentro del país para que los jugadores no tengan que emigrar prematuramente, pero sin descuidar la base.
Porque si algo distingue al modelo argentino, es ese equilibrio: desarrollar profesionales sin perder la esencia formativa del rugby amateur.
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Créditos: Dogos XV








