El centro sudafricano, pieza clave en la estructura de Rassie Erasmus, utiliza su presente en la Japan Rugby League One como plataforma para regresar al seleccionado nacional tras un 2025 marcado por las lesiones.
Lukhanyo Am no se rinde. El bicampeón del mundo con los Springboks ha dejado claro que su traslado a Japón no es un retiro dorado, sino un movimiento estratégico para reconstruir su físico y reclamar la camiseta número 13 de Sudáfrica. Tras una temporada 2025 donde una persistente lesión de rodilla lo marginó de las canchas, el centro de 32 años se encuentra recuperando su mejor versión en los Mitsubishi Sagamihara Dynaboars.
El radar de Rassie Erasmus
Pese a su ausencia en los últimos compromisos internacionales, la jerarquía de Am sigue vigente en los planes del staff técnico sudafricano. Recientemente, el jugador fue incluido en los campamentos de alineación de los Springboks, una señal inequívoca de que su nombre figura en la planificación hacia el ciclo mundialista de Australia 2027.
«Fue un momento especial saber que los entrenadores todavía nos están observando desde aquí», afirmó Am, quien destacó que la competitividad de la liga japonesa le permite mantener el ritmo necesario para el nivel de Test Match.
Resiliencia y visión de juego
La trayectoria de Am ha estado definida por su capacidad para superar la adversidad. Desde ser ignorado en sus inicios hasta convertirse en el mejor centro del mundo en el periodo 2021/2022, el jugador de los Sharks —donde acumula más de 100 partidos— entiende que la gestión de su cuerpo es ahora su prioridad absoluta.
En los Dynaboars, bajo la dirección de Glenn Delaney, Am comparte plantel con una sólida base de compatriotas como Walt Steenkamp y Pieter Scholtz. Este entorno le ha permitido reencontrar el «hambre» competitivo tras el trago amargo de ver los triunfos de los Boks desde la grada durante su recuperación.
Objetivo: La Copa del Mundo 2027
Con la mira puesta en Australia, Am es consciente de las exigencias: «Necesito ser lo suficientemente bueno para ser seleccionado. Lo que puedo controlar es cuidar mi cuerpo y elevar el nivel constantemente». Para el rugby internacional, el regreso de su «inteligencia rugbística» y su lectura defensiva excepcional no solo sería un refuerzo para Sudáfrica, sino la confirmación de que uno de los máximos artífices del juego moderno aún tiene capítulos por escribir.







