El organismo rector del rugby mundial extiende la fase de pruebas de la pelota específica para mujeres a su competencia de elite. El objetivo es potenciar la ejecución técnica y el manejo sin alterar el peso ni la aerodinámica del implemento tradicional.
La evolución del rugby femenino sumará un capítulo clave durante la próxima WXV Global Series. World Rugby confirmó que la prueba del balón de tamaño 4.5, que ya se había implementado de forma experimental en el circuito de Seven (HSBC SVNS 2026), se trasladará ahora al formato de 15 jugadoras. Esta medida busca determinar si una dimensión adaptada puede elevar el estándar de juego en la máxima competencia internacional.
Desarrollada junto a la firma Gilbert, la pelota 4.5 presenta dimensiones ligeramente reducidas para favorecer el agarre y el control, aunque mantiene el peso y las características de vuelo de la clásica número 5. Según Mark Harrington, director de Bienestar del Jugador de World Rugby, los reportes iniciales indican que el cambio permite a las atletas demostrar sus habilidades con mayor precisión sin comprometer la potencia.
Un debate sobre la accesibilidad y el rendimiento
La introducción de equipamiento diferenciado por género es una práctica consolidada en deportes como el baloncesto o el críquet, pero en el rugby el concepto aún genera discusiones. Mientras los defensores del cambio, como el seleccionador de Inglaterra, John Mitchell, sostienen que un balón más pequeño es una herramienta vital para la captación de nuevos talentos y la mejora del manejo (handling), los críticos advierten sobre los costos logísticos y la transición en los niveles de base.
Desde el campo de juego, las protagonistas ya perciben las diferencias. Katie Shillaker, capitana del Seven británico, destacó que si bien el pase y la recepción se vuelven más fluidos, el impacto más significativo se observa en las pateadoras, quienes deben ajustar su técnica a la nueva superficie de contacto.
Evaluación de datos a largo plazo
World Rugby no tomará una resolución definitiva hasta procesar los datos que arroje la WXV. El organismo monitoreará de cerca tres pilares fundamentales:
- La opinión directa de las jugadoras.
- Las estadísticas de rendimiento (pases completados y eficacia de patada).
- La incidencia de lesiones bajo este nuevo formato.
Con esta implementación, el rugby busca alinearse con las tendencias de otros deportes de elite, apostando por una especialización técnica que permita reducir los errores no forzados y aumentar la velocidad de un juego que no detiene su crecimiento global.







