A pocas horas de una nueva reunión de World Rugby en Dublín, el presidente de SA Rugby, Mark Alexander, volvió a poner sobre la mesa uno de los debates más importantes para el futuro del juego: la necesidad de implementar un calendario global que unifique las temporadas del hemisferio norte y sur.
El dirigente sudafricano fue contundente al advertir sobre los riesgos que enfrenta el rugby si los organismos internacionales no logran alcanzar un acuerdo definitivo: “Si no hacemos esto, el juego morirá”, afirmó Alexander en declaraciones al medio australiano The Australian.
Sus palabras llegan en un contexto marcado por la creciente carga de partidos, las preocupaciones por el bienestar de los jugadores y la aparición de proyectos alternativos capaces de atraer figuras mediante importantes propuestas económicas.
Uno de esos proyectos es la liga R360, una competencia privada que había despertado el interés de varios jugadores destacados del hemisferio sur antes de postergar su lanzamiento hasta 2028. Aunque todavía no representa una amenaza inmediata, su sola existencia encendió señales de alerta entre los dirigentes del rugby mundial.
Para Alexander, la solución pasa por establecer un calendario internacional ordenado y previsible: “Un calendario global es de suma importancia para el rugby a nivel mundial. Necesitamos un período específico para el rugby de clubes, otro para el rugby internacional y un período de descanso. Se trata de la supervivencia de este deporte”, sostuvo.
La experiencia sudafricana como ejemplo
El presidente de SA Rugby también destacó los beneficios que encontró Sudáfrica tras abandonar el Super Rugby y sumarse al United Rugby Championship (URC) en 2020.
Según explicó, la transición permitió disputar gran parte de la temporada durante los meses más cálidos, una situación que inicialmente generaba dudas dentro del rugby sudafricano.
“Antes de que nos expulsaran del Super Rugby, jamás pensamos que jugaríamos al rugby en verano. Ahora sí, porque nos mudamos al norte, y debo decirles que fue una buena decisión. No hay mejor momento”, señaló.
Alexander remarcó además que los clásicos sudafricanos disputados en diciembre lograron importantes niveles de asistencia, cuestionando la idea tradicional de que el rugby debe jugarse exclusivamente durante el invierno.
Una propuesta para reducir la carga de partidos
Entre las alternativas que impulsa, el dirigente propuso que el Rugby Championship se dispute en una ventana similar a la del Seis Naciones, buscando simplificar el calendario y reducir la cantidad de encuentros.
A su entender, una estructura más compacta permitiría generar períodos de descanso más amplios para los jugadores y elevar la calidad del espectáculo.
“Menos es más. Priorizamos la calidad en el rugby, no la cantidad”, concluyó.
Las reuniones de World Rugby en Dublín podrían resultar determinantes para avanzar en un tema que desde hace años divide opiniones, pero que cada vez aparece con mayor frecuencia como una necesidad urgente para garantizar la sostenibilidad del rugby profesional.







