En un contexto de cambios y tensiones en el rugby global, el entrenador australiano Eddie Jones volvió a poner sobre la mesa un debate que atraviesa al deporte: la necesidad de transformarse para captar nuevas audiencias y mejorar su sostenibilidad económica.
Durante una aparición en FanaticsTV, Jones fue contundente al reclamar una “revolución” en el juego, apuntando especialmente a la falta de atractivo del producto para los inversores y las cadenas de televisión. En ese sentido, consideró que el fallido proyecto R360, impulsado por Mike Tindall, representaba una idea innovadora, aunque insuficiente en su ejecución.
“El juego está muy saludable a nivel internacional. No está saludable a nivel doméstico”, analizó Jones, marcando un fuerte contraste entre el éxito de las competencias entre seleccionados y las dificultades estructurales de los torneos de clubes. Como ejemplo, mencionó a Super Rugby y al rugby inglés, ambos atravesando problemas financieros y de competitividad. En contrapartida, destacó la solidez del Top 14 francés y el modelo japonés, sostenido en gran parte por el respaldo corporativo.
Para el experimentado entrenador, el desafío central pasa por seducir al mercado televisivo: “El rugby necesita más dinero de la televisión”, subrayó, dejando en claro que el crecimiento del deporte está atado a su capacidad de generar un producto atractivo para el entretenimiento global.
En relación al proyecto R360, que buscaba introducir un formato inspirado en la Formula 1, Jones valoró la intención disruptiva, aunque puso en duda su viabilidad económica: “Tenía un concepto emocionante, pero la pregunta era si podía generar ingresos y atraer a la televisión”.
El ex entrenador de Inglaterra también apuntó a la falta de figuras suficientes como uno de los factores que atentaron contra el proyecto. Si bien había nombres destacados —como el pilar neozelandés Tyrel Lomax—, no alcanzaron para convencer a los inversores. “No había el nivel de jugadores necesario para que realmente pusieran su dinero”, explicó.
El proyecto R360 fue finalmente abandonado en noviembre del año pasado tras no lograr el respaldo financiero ni el interés esperado. Además, enfrentó resistencias tanto de las estructuras tradicionales del rugby como de sectores de aficionados que cuestionaron su compatibilidad con los valores históricos del deporte.
Las declaraciones de Jones reavivan una discusión clave: cómo modernizar el rugby sin perder su identidad, en un escenario donde la competencia por audiencias y recursos económicos es cada vez más exigente.







