La confirmación de que Tony Brown dejará el staff de los Springboks para incorporarse a la estructura de la Unión de Rugby de Nueva Zelanda en 2028 generó repercusiones inmediatas en el rugby internacional. Sin embargo, en Sudáfrica reina la tranquilidad.
El actual entrenador de ataque continuará trabajando con los bicampeones del mundo durante los próximos dos años, un período que incluye la preparación hacia la Copa del Mundo de 2027. Por eso, ni Rassie Erasmus ni la Unión Sudafricana de Rugby consideran que la situación represente una amenaza inmediata.
Uno de los debates que surgió tras el anuncio estuvo relacionado con la posibilidad de que Brown traslade información estratégica a los All Blacks una vez que asuma su nuevo cargo. Sin embargo, la leyenda sudafricana Victor Matfield minimizó esa preocupación.
«Todos saben cuál es la esencia de los Springboks. Queremos dominar las formaciones fijas, el territorio, el juego de patadas y la batalla aérea. No hay grandes secretos», señaló el ex segunda línea.
La sucesión ya tiene candidatos
Además de contar con Brown hasta 2027, Sudáfrica dispone de varias alternativas de jerarquía para cubrir el puesto en el futuro. Entre los nombres que aparecen en consideración se destacan Johan Ackermann, actualmente reconocido por su trabajo en los Bulls y anteriormente responsable de los exitosos Lions del Super Rugby, y Franco Smith, entrenador de los Glasgow Warriors y uno de los técnicos sudafricanos más valorados por su propuesta ofensiva.
También figuran otras opciones de peso como Jacques Nienaber, hoy en Leinster, y Johann van Graan, quien continúa consolidándose como uno de los entrenadores más respetados del rugby europeo al frente de Bath.
El propio entrenador neozelandés fue claro al referirse a su futuro y descartó cualquier distracción: «Mi contrato con Nueva Zelanda recién comenzará en 2028. Ahora mismo estoy completamente comprometido con los Springboks. Lo que estamos construyendo y tratando de lograr en los próximos dos años es mi único objetivo», afirmó.
Con un proyecto consolidado, una identidad de juego claramente definida y varias alternativas para la sucesión, los Springboks consideran que la salida de Brown está bajo control y lejos de convertirse en un motivo de preocupación.
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