Inglaterra se prepara para enfrentar a Australia, Canadá y Nueva Zelanda en las próximas tres semanas, pero además de los desafíos deportivos, las jugadoras deberán adaptarse a una novedad que ya genera opiniones encontradas: una pelota más pequeña.
Durante la Serie Global WXV de septiembre y octubre, World Rugby está probando una pelota de tamaño 4,5, aproximadamente un 3% más pequeña que la tradicional talla 5 utilizada en el rugby masculino, aunque mantiene el mismo peso.
La iniciativa busca adaptar el equipamiento a la fisiología femenina y, de esta manera, favorecer determinadas habilidades del juego. Sin embargo, la prueba no ha estado exenta de críticas por parte de algunas de las protagonistas.
La hooker inglesa May Campbell, encargada de realizar los lanzamientos en los line-outs, explicó a BBC Sport que el nuevo balón puede generar dificultades a la hora de ejecutar su tarea y admitió que el lanzamiento puede salir «un poco torcido».
En la misma línea, la apertura inglesa Helena Rowland aseguró que el margen de error es considerablemente mayor con la pelota más pequeña.
«Si te equivocas un poco, la diferencia es enorme».
Rowland también contó que las jugadoras inglesas han detectado que algunos pases «mueren» y terminan cayendo al suelo antes de lo esperado, algo que, según explicó, no sucedía con la pelota tradicional.
Opiniones divididas
La percepción no es unánime. La extremo de Gales Lisa Neumann se mostró mucho más entusiasmada con el cambio y aseguró que la nueva pelota «ha cambiado el juego», especialmente en los pases, debido al mejor agarre que permite.
La prueba de World Rugby parte de una lógica similar a la que existe en otros deportes. En el básquetbol femenino, por ejemplo, se utiliza una pelota de menor tamaño, mientras que en el atletismo las vallas de las pruebas femeninas tienen una altura diferente.
La intención es analizar si una pelota ligeramente más pequeña puede mejorar el manejo y las habilidades de las jugadoras.
Sin embargo, Rowland considera que el cambio no era necesariamente necesario.
La jugadora inglesa aseguró que nunca se sintió «limitada» por jugar con una pelota del mismo tamaño utilizada tradicionalmente en el rugby masculino.
Y fue todavía más contundente al explicar su experiencia con el nuevo balón: «Me resulta más difícil hacer mi trabajo».
La prueba recién comienza y World Rugby deberá evaluar durante la Serie Global WXV si las ventajas de una pelota más pequeña compensan las dificultades que algunas de las mejores jugadoras del mundo ya están señalando.







