La leyenda de los All Blacks, Sir John Kirwan, reconoció la superioridad de Sudáfrica en Soweto y puso el foco en un aspecto que, a su entender, marcó la diferencia en el tercer test: la experiencia y la capacidad de los Springboks para ganar los partidos importantes.
Los Springboks dieron otro golpe de autoridad en la gran rivalidad ante los All Blacks. El triunfo por 29-24 en Soweto les permitió ponerse 2-1 arriba en la serie de cuatro partidos y, además, asegurar que Nueva Zelanda ya no pueda quedarse con la serie.
Después de haber comenzado la competencia con una derrota por 33-16 en Ellis Park, Sudáfrica reaccionó con dos victorias consecutivas: primero por 33-26 y luego por 29-24. Ahora, ambos equipos volverán a enfrentarse en Baltimore, Estados Unidos, en el único encuentro de la serie que se disputará en territorio neutral.
Pese a la derrota de los All Blacks, Kirwan no buscó excusas. Por el contrario, el histórico jugador neozelandés fue contundente a la hora de analizar lo ocurrido en Soweto.
“Ganó el mejor equipo”
Durante el podcast Rivals, Kirwan destacó la capacidad de los Springboks para imponerse en los momentos decisivos y consideró que la experiencia fue uno de los principales factores que inclinaron la balanza: “Ganó el mejor equipo. Creo que el equipo sudafricano estuvo excepcional cuando más lo necesitaba. Hubo unos 15 minutos en la segunda mitad en los que nos dominaron por completo”.
Y agregó: “Felicitaciones al equipo sudafricano, estuvieron muy bien. Estoy muy orgulloso de que los chicos se mantuvieran unidos y la diferencia radica en que tenían un equipo muy maduro que sabe cómo ganar”.
La frase resume, en buena medida, una de las características que han convertido a los Springboks en una de las grandes potencias del rugby mundial: su capacidad para manejar los momentos críticos de un partido y encontrar respuestas cuando la presión aumenta.
Victor Matfield coincidió: “Tenían una marcha más”
Kirwan compartió el análisis con otra figura histórica del rugby internacional, el ex segunda línea de los Springboks Victor Matfield, quien también consideró que la experiencia tuvo un peso determinante en la victoria sudafricana.
“¡Qué partido! En la primera mitad, seguro que les encantó: mucha pelota en juego, muchas fases, un juego muy abierto; ambos equipos lo dieron todo”, señaló Matfield.
Sin embargo, el ex Springbok remarcó que Sudáfrica logró cambiar el ritmo después del descanso: “En realidad, Sudáfrica estuvo demasiado relajada en la primera mitad, pero en la segunda se pudo apreciar que se trata de un equipo con mucha experiencia que lleva nueve años jugando juntos”.
Para Matfield, esa continuidad terminó siendo decisiva: “Simplemente tenían una marcha más y lo demostraron. La experiencia de jugar juntos durante tanto tiempo les dio esa marcha extra que necesitaban”.
Las lesiones también golpearon a los All Blacks
A la dificultad de enfrentar a un rival que atraviesa uno de sus mejores momentos se sumaron problemas físicos importantes para Nueva Zelanda.
Quinn Tupaea y, especialmente, el capitán Ardie Savea, debieron abandonar el partido por lesiones en la rodilla y el hombro, respectivamente. Ninguno de los dos estará disponible para el próximo encuentro en Estados Unidos.
La ausencia de Savea representa un golpe especialmente duro para los All Blacks, que necesitan ganar en Baltimore para evitar cerrar la serie con una derrota ante su histórico rival.
Matfield también destacó el impacto de las lesiones, aunque volvió a poner el foco en el espectáculo que brindaron ambos equipos.
“Los All Blacks sufrieron una o dos lesiones importantes, y la lesión de Ardie también influyó mucho, pero ¡qué partido de test, qué ambiente!”.
Y cerró con una valoración que refleja la dimensión que ha alcanzado esta serie: “Todo el mundo hablaba de esta gira de la Gran Rivalidad y ha estado a la altura de todas las expectativas”.







